
En España, alrededor del 15% de la población padece enfermedad renal crónica, lo que equivale a unos seis millones de personas, Sin embargo, muchas de ellas desconocen que sufren esta condición y por ello la concienciación es clave. Tal es así que cada segundo jueves de marzo se celebra el Día Mundial del Riñón para visibilizar la importancia del cuidado renal y la importancia de la detección precoz de estas patologías.
Te contamos cómo una dieta centrada en cuidar los riñones puede beneficiar la salud de nuestras depuradoras naturales, previniendo o ralentizando problemas renales y evitando la acumulación de toxinas y desechos en la sangre.
La alimentación nefroprotectora es un enfoque dietético orientando a cuidar la función renal y ralentizar el avance del daño en los riñones. Se basa en seleccionar alimentos que reduzcan el esfuerzo de estos órganos, responsables de filtrar la sangre y eliminar desechos, así como en limitar (o eliminar) aquellos que puedan favorecer la acumulación de minerales en el organismo.
Este tipo de dieta se centra en controlar nutrientes como el sodio, el fósforo y, en algunos casos, las proteínas, priorizando siempre las de mayor calidad. A su vez, puede implicar un ajuste en la ingesta de líquidos y de minerales como el potasio o el calcio, adaptándose a las necesidades específicas y al estado de salud de cada persona.
La dieta nefroprotectora está especialmente indicada para:
Es fundamental que este plan de alimentación sea personalizado por un/a especialista de los riñones o un/a dietista renal según su estado y etapa específica de la enfermedad.

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Unos hábitos alimenticios saludables son clave a la hora de prevenir problemas renales. En términos generales, los expertos recomiendan la dieta mediterránea porque evita el exceso de proteínas de origen animal y asegura una ingesta adecuada de carbohidratos saludables.
Incorporar alimentos que protegen los riñones también ayuda a reducir la inflamación y mejorar la calidad de vida. Algunos de los más recomendados son:
Es posible cuidar de la salud de tus riñones a través de la alimentación, por lo que te recomendamos consultar a tu médico/a habitual para que te proporcione una dieta acorde a tus necesidades. Desde Atenzia, te recomendamos el siguiente ejemplo de menú semanal nefroprotector:

Si deseas más ideas, te dejamos este recetario de la Federación Andaluza de Asociaciones para la Lucha Contra las Enfermedades Renales, donde no solo te ofrece una variedad de platos sino que también te ofrece recomendaciones acerca de los cuidados específicos que requieren este tipo de patologías.
Los alimentos que se desaconsejan para los/as pacientes renales son: embutidos, conservas, precocinados, frutos secos, lácteos enteros, refrescos, alimentos integrales y frutas o verduras ricas en potasio (plátano, naranja, tomate, espinacas).
La cantidad de agua que se debe beber para cuidar los riñones, aunque depende de cada persona, es de 1,5 y 2L de agua diarios, es decir, entre 6-8 vasos de agua.
Además de una alimentación sana, los hábitos más recomendados para quienes padecen una enfermedad renal incluyen el ejercicio físico adaptado, el control de líquidos, dejar de fumar y una correcta adherencia al tratamiento médico.
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