
¿Siempre has querido hacer de este mundo un lugar mejor, pero nunca has tenido tiempo o no sabes cómo ayudar? Empezar un voluntariado para mayores de 60 años es una opción que muchas personas abrazan tras la jubilación, procurándoles una enorme sensación de realización personal al saber que están contribuyendo de forma positiva.
A continuación, te contamos qué proyectos son los más populares, de qué manera te beneficia realizar un voluntariado sénior y qué debes saber antes de empezar a colaborar en uno.
Mientras que muchas personas realizan labores altruistas durante toda su vida, otras descubren el voluntariado al llegar a la jubilación. Además de ser un modo excelente de mantener una rutina activa, para muchas personas esta experiencia se convierte en un punto de inflexión que transforma su día a día y su manera de relacionarse con el mundo.
En el caso de las personas mayores, colaborar con un voluntariado significa recuperar un propósito y una rutina con sentido. Asimismo, reafirma que su experiencia, conocimientos y trayectoria siguen siendo profundamente valiosos. A través de esta labor, no solo brindan apoyo, sino que fortalecen su empatía y comprensión hacia quienes acompañan.
El voluntariado sénior no solo favorece una comunidad más justa y amable, sino que también aporta multitud de beneficios a las personas mayores que se suman a uno. Estos son:
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¿Quieres inscribirte a un voluntariado pero no sabes qué opciones existen? Hay muchas formas de colaborar, permitiendo a cada persona escoger la que mejor se amolda a sus intereses y habilidades.
Algunas de las opciones más populares son las siguientes:
Existen iniciativas con las que apoyar a personas sin hogar, enfermas o que viven solas. En ellas, generalmente se hacen recogidas y entregas de alimentos, organizando actividades para colectivos vulnerables o brindando compañía para quienes más lo necesitan. En Atenzia, gestionamos Salamanca Acompaña, una iniciativa que acepta ayuda de voluntarias/os además de mermar el impacto del aislamiento social ente las personas mayores de la capital charra.
Por otro lado, también se realizan acompañamientos en domicilios, residencias u hospitales, ya sea para escuchar de forma activa, conversar o apoyar en pequeñas gestiones cotidianas. Estas labores pueden realizarse unas horas por semana, y ayudan a detectar necesidades, reducen la soledad no deseada y ofrecen apoyo emocional tanto a pacientes como a sus familias.
Cuidar del entorno es una causa muy importante, y existen multitud de voluntariados dedicados a la protección medioambiental. Estos proyectos permiten a las personas mayores contribuir a la sostenibilidad del planeta a la par que disfrutan de una vida activa y al aire libre. Entre las iniciativas más importantes se encuentran la reforestación de zonas verdes, la recogida de residuos o reciclaje.
Transmitir nuestros conocimientos y experiencias es una de las formas más gratificantes de voluntariado que existen. Pueden ser tutores, ofrecer clases de idiomas, ayudar en actividades extracurriculares u organizar talleres para personas mayores, como, por ejemplo, de alfabetización digital. Al compartir saberes y habilidades mantenemos activos cuerpo y mente y, a su vez, el intercambio entre generaciones contribuye a enriquecer ambas perspectivas.
Para quienes tengan un vínculo especial con los animales, es muy probable que se decanten por un voluntariado en protectoras o refugios de animales. Entre las labores que se realizan están la petición de donaciones para alimentos o medicación, la limpieza de instalaciones, el cuidado temporal de perros o gatos hasta que encuentren el hogar ideal o, incluso, campañas de sensibilización sobre adopción responsable.
Antes de aventurarte y rellenar un formulario, es conveniente que te hagas una serie de preguntas: ¿Qué se me da bien? ¿En qué momentos del día me encuentro mejor? ¿Tengo algún hándicap que me dificulta realizar algún tipo de voluntariado? ¿Cómo puedo ayudar mejora a los demás con lo que sé y puedo ofrecer?
Una vez con las ideas claras, es el momento de investigar qué opciones locales existen y elegir de manera realista, asegurándote de que la actividad escogida encaje con tus necesidades, estilo de vida y expectativas. A su vez, es importante tener en cuenta tus intereses, habilidades y disponibilidad, pues cada persona aporta de una forma distinta, ya sea con su tiempo, entusiasmo o conocimientos.

Por lo general, participar en un voluntariado sénior es bastante sencillo y flexible. En la mayoría de los casos, no se precisa de una formación específica, aunque para realizar algunas actividades concretas sí que recibirás una formación breve o se piden habilidades específicas. En estos casos, suelen ser conocimientos de idiomas, manejo de herramientas digitales o experiencia en determinadas áreas.
Todos los programas valoran por encima de todo la disposición, la empatía y la capacidad de trabajar en equipo. En ciertos casos, sobre todo en aquellos en los que se trabaja con colectivos vulnerables, se solicitan certificados legales o de antecedentes específicos. Seguir este protocolo garantiza una participación segura, organizada y satisfactoria para cada parte de la comunidad.
No, no es necesario que tengas experiencia previa para unirte a ningún voluntariado. Sin embargo, en algunos de ellos sí que te pedirán que hagas una formación o valorarán que dispongas de ciertas habilidades o conocimientos (como, por ejemplo, idiomas o dominio de ciertas herramientas digitales).
No, no hay límite de edad para ser voluntario/a. A partir de los 18 años, toda persona puede inscribirse a un voluntariado. Siempre y cuando esta actividad no interfiera con el bienestar integral de la persona, puede realizarse sin ningún problema.
No hay ningún voluntariado que sea mejor que otro. Los factores que más influyen en las personas, a la hora de participar en una causa solidaria u otra, son la identificación con el proyecto, el crecimiento personal, la sensación de propósito, la flexibilidad, la ubicación y su potencial como espacio en el que socializar.
Inscribirse a un voluntariado puede ser una forma muy gratificante de vivir nuestra jubilación. Estas iniciativas contribuyen a hacer del mundo un sitio mejor y procuran una sensación de satisfacción personal. Los voluntariados son muy diversos: desde acompañamiento a personas mayores y dependientes, bancos de alimentos hasta cuidado y protección medioambiental. ¿Quieres formar parte de uno? Pregúntate qué es lo que más te llama la atención o de qué mejor forma podrías contribuir de forma desinteresada e investiga qué programas existen en tu comunidad.
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