
La fibromialgia es una de las enfermedades más conocidas por los grandes dolores que ocasiona a quienes la sufren. En España, más de 276.000 personas padecen fibromialgia, según los últimos datos del Instituto Nacional de Estadística (INE). Sin embargo, podrían ser muchas más por el infradiagnóstico que hay de esta enfermedad.
En este artículo, te contamos qué es la fibromialgia, cómo convivir con ella y su tratamiento.
La fibromialgia ha pasado de ser una enfermedad que antiguamente se consideraba médicamente inexplicable a una enfermedad en la que cada día se van conociendo mejor los mecanismos implicados. Sin embargo, todavía existe mucho desconocimiento sobre esta patología que afecta a un 2% de la población general.
La fibromialgia es una enfermedad que se caracteriza por tener múltiples síntomas, como dolor crónico generalizado, cansancio intenso, alteraciones del sueño, alteraciones cognitivas o trastornos del ánimo, entre los más frecuentes.
Es una patología crónica que afecta más a mujeres que a hombres y que repercute en la calidad de vida del paciente.
Existen varias causas capaces de desencadenar la aparición de la fibromialgia, como el estrés emocional, las infecciones, la cirugía o los traumatismos. En realidad, cualquier situación de estrés agudo o crónico, físico o emocional, puede considerarse como un desencadenante de la enfermedad.
En los pacientes con fibromialgia, se han demostrado varias alteraciones de las moléculas que sirven para conectar las neuronas y los centros nerviosos entre sí, los llamados neurotransmisores cerebrales. Un desequilibrio de estos neurotransmisores produce una activación permanente del sistema nervioso que se conoce como sensibilización central y que ocasiona a su vez un mal funcionamiento entre los diferentes centros nerviosos produciendo varias consecuencias.
Por ejemplo, cuando se alteran los mecanismos de transmisión del dolor, los pacientes perciben determinadas sensaciones de calor, frío o de simple roce como estímulos dolorosos, cuando en realidad no deberían serlo.
Estas alteraciones de los neurotransmisores son también las responsables de otros síntomas de la fibromialgia, como el cansancio, las alteraciones del sueño y los síntomas de ansiedad y depresión que aparecen como consecuencia del fracaso de los mecanismos de conexión cerebrales.
Además de dolor y agotamiento, la fibromialgia también puede producir:
El diagnóstico de fibromialgia se realiza en aquellos pacientes con un cuadro de dolor osteomuscular generalizado, de varios meses de evolución en los que se han excluido otras posibles causas de este.
El dolor corporal normalmente va asociado a otros síntomas como el cansancio, cefalea, sequedad de mucosas, etc.
En la exploración física, el médico identifica dolor a la presión en unos puntos determinados del cuerpo. Cuando los puntos dolorosos son más de 11 de los 18 señalados en una persona con dolor generalizado, se puede hacer el diagnóstico de fibromialgia.
Otra alteración es la mayor facilidad para el enrojecimiento de la piel al presionar con la mano en cualquier lugar del cuerpo.
Además, los análisis y las radiografías en esta enfermedad son normales y sirven fundamentalmente para descartar otras enfermedades que se puedan asociar a la fibromialgia.

Cuando se tiene fibromialgia, la calidad de vida que percibe el afectado es bastante mala. Una gran mayoría de los pacientes de esta enfermedad acaban sufriendo de trastornos emocionales, anímicos y psicológicos, debido a que los síntomas provocan alteración en la autopercepción y afrontamiento, condicionando las actividades cotidianas.
La fibromialgia es una enfermedad caracterizada por un dolor crónico ante estímulos aparentemente inofensivos para otras personas. Esto tiene un efecto en la vida diaria al no poder realizar determinadas tareas que los pueden llevar a sufrir graves dolores.
Por ejemplo, en casa, tareas tan cotidianas como planchar, hacer la comida o limpiar, son realmente complicadas y dolorosas para los pacientes, pues no pueden levantar los brazos más allá de la cabeza, agacharse o simplemente coger algo con las manos.
En el ámbito laboral, como en la vida privada, las personas que tienen fibromialgia pueden tener dificultad para alcanzar las cosas, para levantar los brazos por encima de la cabeza, para agacharse, levantarse y estar en una misma posición durante mucho tiempo... Por este motivo, incluso los trabajos menos exigentes físicamente pueden no ser factibles para los afectados.
Esto hace que en múltiples ocasiones los afectados tengan que pedir la baja temporal o incluso permanente.
En el ámbito social, todos los síntomas sufridos por la persona, ya sea dolor, rigidez y/o problemas de memoria o concentración, influyen negativamente a la hora de relacionarse con otras personas.
Esto puede provocar que pueden dejar de acudir a citas previamente concertadas, sentir dolor al recibir un abrazo o apretón de manos, sentirse incomprendidos, etc. Y, todo esto, termina pasando factura en las relaciones sentimentales y de amistad.
El dolor suele ser el síntoma central en la fibromialgia y lidiar con el puede convertirse en un verdadero reto. Este dolor se suele notar por todo el cuerpo, aunque puede empezar en una zona y extenderse o moverse de una zona a otra. Además, puede ir acompañado de problemas neurológicos, como hormigueo y quemazón o entumecimiento en manos, brazos, pies, piernas o cara.
Ya que el dolor puede tener variedad de causas, incluyendo demasiada actividad, falta de forma física, sueño no-restaurador, ansiedad y estrés, lo mejor es manejarlo con una variedad de estrategias que implican tanto medicación, como técnicas de automanejo como:
Tener dolor normalmente desencadena tensión muscular y ansiedad y ambos pueden intensificar el dolor. La tensión muscular es directamente dolorosa, pero la ansiedad contribuye de manera indirecta a la experiencia del dolor al incrementar el estrés y la sensación de desamparo. La relajación es un antídoto, tanto para la tensión, como para el estrés. Además, ofrece una distracción para el dolor.
Las actividades de relajación incluyen ejercicio, respiración concentrada, ejercicios de mindfulness, baños y bañeras de hidromasaje, masaje, descanso y escuchar cintas. También puedes practicar de manera regular una forma de relajación o meditación formal.
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En general, los tratamientos para la fibromialgia consisten en medicamentos y estrategias de cuidado personal. Se hace hincapié en minimizar los síntomas y en mejorar el estado de salud general. Sin embargo, no hay un solo tratamiento que funcione para todos los síntomas, pero intentar varias estrategias terapéuticas puede tener un efecto acumulativo.
Al no existir un solo tratamiento para minimizar los efectos de la fibromialgia, es importante compatibilizar distintas formas de sobrellevar esta enfermedad.
La medicación puede ayudar a reducir el dolor de la fibromialgia y a dormir mejor. Los medicamentos más frecuentes son:
Hay una variedad de tratamientos distintos que pueden ayudar a reducir el efecto de la fibromialgia en el cuerpo y en la vida. Uno de estos tratamientos en la fisioterapia.
La fisioterapia puede llegar a ser muy eficaz en el tratamiento de la fibromialgia, ya que ayuda a controlar síntomas como dolor, cansancio y trastornos del sueño, y promueve la relajación y el aumento de la flexibilidad muscular.
La fisioterapia para la fibromialgia puede realizarse de 2 a 4 veces por semana, y el tratamiento debe centrarse en el alivio de los síntomas que la persona presenta, por eso las sesiones deben ser personalizadas.
El tratamiento fisioterapéutico para la fibromialgia puede realizarse mediante ejercicios de estiramiento, hidroterapia, masajes específicos siempre cuidando no causar más dolor, y el uso de dispositivos de electroterapia para relajar puntos dolorosos, fortalecer cierta musculatura, o mejorar la circulación.
Además de los tratamientos más “tradicionales”, existen otra clase de métodos que pueden ayudar a lidiar con el dolor que supone la fibromialgia.
Está comprobado que la acupuntura tiene efectos muy beneficiosos en pacientes con fibromialgia. Esta técnica ancestral, que consiste en insertar agujas muy finas a distintas profundidades en puntos estratégicos del cuerpo, no solo alivia el dolor y la rigidez, sino que mejora el bienestar general, el sueño y la fatiga.
Entre los tratamientos complementarios para abordar la fibromialgia, se encuentran:
Practicar ejercicio y comer de forma equilibrada y saludable son unos hábitos saludables muy recomendados en estos casos.
La actividad aeróbica suave (como andar a paso ligero, correr, nadar o ir en bicicleta, que requieren esfuerzo pulmonar y cardiaco) es muy eficaz para controlar los síntomas. Al principio pueden sentirse molestias, pero luego se van reduciendo.
Además, acompañar este movimiento con una dieta basada en vegetales, alimentos integrales y productos frescos es esencial para disfrutar de una mayor calidad de vida en esta patología.
La familia, los amigos, los compañeros de trabajo o los vecinos, entre otros, forman la red social de una persona, el sentirse integrado y valorado por ella aumenta el concepto que una persona tiene de sí misma y facilita la adaptación a la enfermedad crónica.
El dolor aísla, abstrae al afectado en su mundo, le hace vulnerable e inestable, unas veces en forma de ira y otras de abatimiento. Vivir con dolor no es fácil y puede trastocar todas las áreas vitales. Por ello, es importante encontrar recursos que hagan más llevadera esta patología.
Los grupos de apoyo son uno de los mejores recursos para sobrellevar esta enfermedad y sentirse acompañado en el proceso. Además, estos no solo están pensados y formados por pacientes, también por familiares que pueden verse afectados de forma colateral por la fibromialgia.
En España, existen diferentes asociaciones dedicadas a los afectados de esta patología como la Sociedad Española de Fibromialgia y Síndrome de Fatiga Crónica o Supero la Fibromialgia, que cuentan con espacios y comunidades de apoyo para enfermos y familiares.
Gracias a internet, hoy en día contamos con una gran diversidad de recursos en línea para obtener más información y ayuda sobre la fibromialgia. Desde videos explicativos, a manuales, a sesiones de terapia vía online, existen múltiples opciones para mejorar la tolerancia a esta enfermedad.
En ocasiones, cuando tenemos una enfermedad, nos negamos a hablar de ella por miedo a que inunde todo nuestro alrededor. Sin embargo, es bueno hablar sobre la enfermedad; fingir que no está pasando nada no ayuda a enfrentarse con la crisis.
Conversar desde lo que se siente y como se está viviendo la enfermedad es una muy buena forma de hacer saber a tu entorno cómo pueden tratarte para que tú estés mejor con tu situación actual y, por ende, mejore tu relación con ellos.
La fibromialgia es una enfermedad crónica que, aunque es más común de lo estimado, está repleta de desconocimiento. Todavía existen múltiples incógnitas sobre su origen y hay un infradiagnóstico por la dificultad de reconocer determinados síntomas.
Por todo ello, es importante seguir investigando y avanzando en el estudio de la fibromialgia para así ayudar a los afectados a mejorar su calidad de vida.
Actualmente, los últimos estudios se están enfocando en la búsqueda de moléculas que intervienen en dicha inflación, para llegar hasta un biomarcador concreto que sirva como diana diagnostica en esta enfermedad.
Aunque aún no se han encontrado, las investigaciones sobre la fibromialgia van por buen camino. Con ello se conseguirá:
La existencia de organizaciones centradas en esta enfermedad permite que cualquiera pueda contribuir a su investigación y concienciación a través de la asistencia a cursos, donación o voluntariado. De esta forma, esta patología hace años apodada como la “enfermedad invisible” puede hacerse más presente en la sociedad y, por tanto, que se de una mejora en el diagnostico.
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