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La depresión en ancianos: síntomas y tratamientos

19/08/2020

Los cambios producidos a partir de los 65 años como el inicio de la jubilación, los cambios en la rutina o la pérdida de los seres queridos pueden influir en el ánimo del mayor mostrándose este más apático y nostálgico.

Este estado puntual sin embargo nada tiene que ver con la depresión, una enfermedad que afecta al día a día y, aunque relacionada con estos síntomas, tiene su raíz en algo mucho más complejo.

En este artículo te ayudamos a entender mejor esta enfermedad, una de las más comunes en la tercera edad y, en datos de la OMS, una de las principales causas de incapacidad en el mundo.

¿Qué es la depresión en la tercera edad?

La depresión es una enfermedad mental que se caracteriza por un conjunto de señales de carácter afectivo como la tristeza, apatía, ira… Estas emociones suelen ir acompañadas además por una pérdida de interés en actividades que antes resultaban placenteras, trastornos del sueño, falta de concentración y baja autoestima o sentimiento de culpa.

En el caso de la depresión en la tercera edad, estos signos pueden verse intensificados pudiendo también aumentar la hipocondría y las visitas al centro de salud.

Tipos de depresión

Aunque normalmente hablamos de depresión de manera genérica, dentro de la misma existen diferentes tipos que variarán en duración, intensidad e impacto en el día a día:

  1. Depresión mayor: Es la forma más característica e incapacitante, afectando en el día a día. Destaca por los sentimientos de tristeza y apatía, desinterés, fatiga e insomnio o hiperinsomnio. Este tipo de depresión rara vez se presenta de forma puntual, lo habitual es que la persona que la padece sufra de diferentes episodios de depresión mayor a lo largo de su vida.
  2. Distimia: Aunque más leve que la depresión mayor, la distimia se presenta durante un largo periodo de tiempo, como mínimo dos años. Esta patología puede afectar a nivel físico (falta de energía, sueño, falta de apetito…) y a nivel cognitivo o emocional (falta de concentración, aislamiento, tristeza…).
  3. Otros trastornos depresivos: Existen otras formas de depresión que pueden ser síntoma de otras patologías físicas o mentales como el trastorno bipolar, caracterizado por altibajos emocionales. También hay otras formas de depresión menor en las que los síntomas y duración son inferiores a las explicadas anteriormente como pueden ser el trastorno afectivo estacional o la ciclotimia.

¿Qué puede llevar a un anciano a la depresión?

Los hechos y cambios que se producen en la vida de los mayores de 65 años pueden hacerlos más vulnerables a sufrir esta patología. Sin embargo, el desencadenante de esta patología, al igual que sucede en otras etapas de la vida, no suele ser uno solo sino un conjunto de varios factores biológicos, psicológicos, personales y sociales.

Así, aunque el desarrollo de esta enfermedad es multifactorial y complejo y todavía se desconoce cuáles son las causas exactas de su aparición, el riesgo de padecer depresión aumenta en los siguientes casos:

  • Es mujer
  • Presenta algún tipo de discapacidad
  • Padece insomnio
  • Tiene una enfermedad crónica como cáncer, diabetes u otro tipo de patologías como las cardiovasculares
  • Está en una situación de soledad o aislamiento social
  • Tiene antecedentes familiares de depresión
  • Sufre algún acontecimiento estresante
  • Toma ciertos medicamentos
  • Abusa de drogas o bebidas alcohólicas

En definitiva, la jubilación o la pérdida de seres queridos o sufrir algún problema económico, familiar o de salud pueden predisponer a padecer esta enfermedad, pero también pueden influir otros factores relacionados con el carácter de la persona (inseguridad, autoexigencia, baja autoestima o hipocondría) o sociales (soledad o aislamiento). Además, la depresión puede ir también ligada a otras enfermedades como el alzhéimer, la diabetes, el cáncer, problemas cardiovasculares… así como a cambios hormonales o a componentes genéticos.

Síntomas

A pesar de que los síntomas de depresión pueden variar de una persona a otra e incluso confundirse con signos identificativos también de otras patologías o de la propia edad, existen algunos comunes a todas las formas de depresión. Estas señales son las siguientes:

  • Pérdida de interés por actividades cotidianas que antes resultaban placenteras
  • Tristeza, vacío o desesperanza
  • Baja autoestima o sentimientos de culpa
  • Desorden alimentario: falta de apetito y pérdida de peso o ansiedad con la comida y aumento de peso
  • Problemas con el sueño: insomnio o hiperinsomnio
  • Irritabilidad y frustración
  • Falta de concentración
  • Sensación de cansancio y apatía
  • Lentitud en el habla y los movimientos
  • Ansiedad
  • Pensamientos recurrentes sobre la muerte
Mostrar tu apoyo ayudará en el tratamiento de la depresión en personas mayores

¿Qué hago si mi familiar tiene esos síntomas?

Estas señales pueden indicar que alguien tiene depresión, pero también pueden deberse a un estado o motivo puntual o alguna otra patología, por eso ante cualquier duda, o sospecha lo mejor es consultarlo con su médico.

Además, si crees que algún familiar tiene depresión, lo principal es mostrarle tu apoyo y mantener siempre una postura dialogante, haciéndole ver que puede confiar en ti y sin mostrarte en ningún momento a la defensiva o presionarle.

La comunicación y el apoyo serán vitales no solo en su tratamiento sino también a la hora de que el enfermo sea más flexible a pedir y recibir ayuda, así como a seguir el tratamiento indicado.

Cuándo contactar con un profesional médico

La dificultad a la hora de diferenciar los síntomas de la depresión de otras señales, complican su diagnóstico y por lo tanto su tratamiento. Sin embargo, si identificamos alguna señal de que el mayor padece depresión, debemos prestar más atención a su comportamiento y acudir al médico si:

  • Presenta tres o más síntomas de los arriba mencionados
  • Llora con frecuencia o se encuentra sumido en un estado de tristeza permanente
  • Si su estado afecta en su vida diaria y esto se prolonga más de dos semanas
  • Si presenta estos síntomas desde la toma de un nuevo medicamento
  • Si tiene pensamientos recurrentes sobre la muerte

¿Cómo consigo ayuda?

Aunque los síntomas indiquen que una persona padece depresión, es imprescindible acudir al médico para que este determine si se trata efectivamente de esta patología y, en este caso, administrarle el tratamiento más adecuado.

Por eso ante la mínima sospecha, contacta con el médico de cabecera para que este revise su historial y realice una primera valoración en función de su historial clínico, algunas preguntas y un examen físico. Si así lo considera, este lo remitirá a un profesional de la salud mental para que este determine cuál es el tratamiento a seguir y que esta enfermedad afecte lo menos posible a la calidad de vida y a la salud del enfermo.

¿Cómo ayudo a alguien con depresión?

En esta patología, el apoyo y ayuda de los seres queridos es vital para que el mayor mejore por lo que es importante saber cómo tratar a una persona mayor con depresión interesándonos por su estado y prestándole nuestra ayuda pero sin presionarle.

Además de mostrar nuestro apoyo podemos ayudarle a mejorar si le animamos a solicitar ayuda profesional, le acompañamos a las citas médicas o le recordamos las tomas de medicamentos. También es especialmente importante recordarle que, si sigue adecuadamente el tratamiento y con el paso del tiempo, la enfermedad remitirá.

También podemos animarle a seguir hábitos de vida más saludables que mejoren su estado como una correcta higiene del sueño (cuidando la luminosidad, crear un buen espacio de descanso…), practicar ejercicio o evitar las bebidas alcohólicas, así como animarle a participar de actividades sociales, paseos…

La atención a la tercera edad

A pesar de que todavía existen grandes incógnitas sobre la aparición de la enfermedad y que algunas de las causas identificadas tienen su origen en motivos biológicos o son incontrolables, existen otras que sí dependen de nosotros. Por este motivo, la atención a la tercera edad será indispensable para prevenir la depresión o, en caso de que el mayor ya la padezca, identificarla a tiempo y tratarla adecuadamente.

Fomentar el ejercicio físico, evitar el aislamiento y la soledad de las personas mayores o tratar de que los cambios que sufra en esta etapa no sean extremos pueden ayudarnos a evitarla o al menos reducir su impacto en el día a día.

Más información

La depresión es una enfermedad mental compleja y en muchos casos estigmatizada, por eso es importante que si tienes un familiar que sufre de depresión, te informes sobre ella para poder ayudarle adecuadamente.

Si quieres ampliar la información facilitada en este artículo, existen numerosas instituciones que publican a menudo datos actualizados con estudios e informes sobre esta enfermedad como es el caso del Instituto Nacional de Salud Mental (NIMH por sus siglas en inglés) o la Organización Mundial de la Salud.

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