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Enfermedades y patologías en la tercera edad

05/06/2020


A medida que envejecemos nuestro cuerpo experimenta una serie de cambios y nuestra salud puede verse debilitada o deteriorada. Y aunque los avances de la ciencia y la medicina han aumentado no solo la esperanza de vida sino también la calidad de esta, a partir de los 65 años es frecuente que aparezcan ciertas enfermedades o patologías asociadas, en su mayoría, a la edad.

En este artículo vamos a conocer cuáles son las más comunes y cómo prevenir las enfermedades crónicas.

Enfermedades y patologías en la tercera edad más comunes

A partir de los 65 años los huesos se vuelven más frágiles, las capacidades cognitivas se ven mermadas y hay más probabilidades de desarrollar ciertas patologías. Estas son las más comunes:

1. Artritis y artrosis

Estas dos patologías provocan dolor, afectan a una o varias articulaciones y son más frecuentes en mujeres. Sin embargo, presentan diferencias entre ellas.

La artritis se debe a una inflamación que afecta a la membrana sinovial y se produce cuando el líquido sinovial en lugar de ser absorbido es esparcido por la articulación produciendo el desgaste del hueso y el cartílago.

Por su parte la artrosis es una dolencia degenerativa en la que se va deteriorando el cartílago, situado entre los huesos de las articulaciones, hasta su completo desgaste.

A pesar del dolor que producen ambas patologías, las personas afectadas pueden llevar una vida normal con un tratamiento de infiltraciones, antiinflamatorios y rehabilitación.

2. Enfermedades mentales

A medida que envejecemos, las capacidades cognitivas se ven mermadas y estas pueden desembocar en la aparición de algún tipo de enfermedad mental. Las más comunes son:

  • Alzheimer: El Alzheimer es una enfermedad neurodegenerativa que afecta a las células cerebrales produciendo la pérdida progresiva de la memoria llegando a impedir o complicar la realización de tareas cotidianas. En la actualidad existen múltiples tratamientos para el Alzheimer que buscan frenar o retrasar su avance; la musicoterapia o la estimulación cognitiva son algunos de ellos.
  • Demencia senil: La demencia senil es también una patología neurodegenerativa en la que se producen daños irreversibles en el cerebro afectando a las funciones cognitivas e incapacitando al enfermo para la realización de tareas diarias.
  • Parkinson: Otra de las patologías más comunes en la tercera edad es el Parkinson. Esta dolencia provoca la muerte de células cerebrales y se caracteriza por la escasa producción de dopamina, encargada de regular la capacidad motora. Así, la enfermedad provoca temblores, rigidez muscular y descoordinación.
  • Ictus: El ictus es una enfermedad cardiovascular que se produce cuando uno de los vasos sanguíneos que lleva la sangre al cerebro se rompe u obstruye. El ictus puede provocar numerosas secuelas como parálisis total o parcial, incapacidad motora e incluso la muerte.

Para evitar consecuencias más graves, es vital detectar a tiempo si alguien está sufriendo un ictus. Para ello debemos de conocer el método F.A.S.T. y revisar si la persona mayor sufre alteración en el habla, pérdida de fuerza en las extremidades o inestabilidad.

3. Osteoporosis

La osteoporosis es una enfermedad que produce un debilitamiento de los huesos al producirse una disminución de la masa ósea. Esto hace que los huesos sean más frágiles y, ante una caída, es más probable sufrir una rotura.

El tratamiento de la osteoporosis pasa por disminuir el riesgo de caída y reforzar los huesos por lo que se recomienda realizar ejercicio físico y una dieta equilibrada y rica en calcio.

4. Diabetes

La diabetes es una de las enfermedades más comunes en las personas mayores. Una persona diabética presenta un alto contenido de glucosa en sangre. El estrés, los malos hábitos, una dieta poco equilibrada o el sedentarismo son algunos de los motivos principales por los que muchos mayores de 65 años la padecen.

Las personas diabéticas pueden hacer una vida normal si siguen adecuadamente el tratamiento indicado por el médico.

5. Cáncer

Aunque el cáncer es una enfermedad que puede aparecer a cualquier edad, más del 60% de los enfermos de cáncer tienen más de 65 años. Existen diferentes tipos y las causas pueden ser genéticas y ambientales.

Además, múltiples estudios asocian algunos tipos de cáncer a malos hábitos como el tabaquismo, alcoholismo, mala dieta o sedentarismo.

6. Desequilibrios alimentarios

Relacionados con una mala dieta, los desequilibrios alimentarios son otra de las patologías más comunes en la tercera edad. Un mala dieta sumada al sedentarismo puede provocar obesidad, trastorno que afecta a casi el 35% de los hombres y al 40% de las mujeres mayores de 65 años.

Otro de los desequilibrios alimentarios que puede producirse es la desnutrición, derivada de la pérdida de apetito. Una patología que puede provocar además anemia, deshidratación, gastritis…

Llevar una dieta sana y equilibrada será pues, clave para llevar una vida más sana.

La alimentación es uno de los problemas más habituales en la tercera edad

7. Gripe y neumonía

La gripe es una de las dolencias que afecta especialmente en la tercera edad y puede provocar otras patologías más graves como problemas respiratorios o neumonía, por ello su prevención es fundamental.

La neumonía es la tercera causa de muerte en países desarrollados y más de la mitad de los casos requiere de hospitalización, aumentando además la posibilidad de sufrir alguna enfermedad cardiovascular e incrementándose su virulencia en caso de recaída.

8. Enfermedades de corazón

Las arritmias, insuficiencia cardíaca y síndromes coronarios son algunas de las patologías más frecuentes en la tercera edad. Concretamente el infarto se considera la principal causa de muerte en personas mayores de 65 años. El tabaquismo, sedentarismo, obesidad, colesterol, hipertensión o diabetes son algunos de los factores de riesgo que pueden provocar un infarto.

9. Trastornos del sueño

A partir de los 65 años nuestro cuerpo y nuestra rutina sufren importantes cambios lo que puede incidir especialmente en el ciclo del sueño.

Por lo general las personas mayores tienen un sueño más ligero y sufren trastornos del sueño como insomnio, falta de sueño; o hipersomnia, sueño prolongado y falta de energía. Mantener unos horarios y buenos hábitos de sueño son fundamentales para evitarlos.

10. Enfermedad renal crónica

Esta enfermedad provoca que los riñones estén dañados y no filtren la sangre correctamente pudiendo provocar una acumulación de desechos en el organismo que puede derivar en la aparición de problemas graves de salud.

11. Fibromialgia y fatiga crónica

Aunque ambas dolencias guardan ciertas similitudes y en muchos casos se presentan a la vez, son dos patologías diferentes que se caracterizan por el dolor crónico y un agotamiento extremo.

A pesar de que existen multitud de personas que las padecen, a menudo son incomprendidas. Sin embargo, los que las padecen ven afectadas sus funciones motoras y no motoras, así como su día a día.

12. Problemas visuales y auditivos

También nuestras funciones sensitivas pueden verse mermadas con la edad afectando especialmente a la vista y el oído. Para detectarlas a tiempo y valernos de los recursos existentes adaptados a nuestras capacidades, es imprescindible realizar una revisión anual que determina si hay algún tipo de grado de sordera o ceguera.

13. Soledad y depresión

La soledad en las personas mayores es uno de los principales problemas en la actualidad. Los cambios en la rutina y en la vida de los mayores de 65 años pueden desencadenar en una soledad no deseada que además de provocar aislamiento social puede ser la antesala a otros problemas como la depresión, el deterioro cognitivo o la aparición de otras patologías.

Prevenir las enfermedades crónicas

Aunque es cierto que muchas de las enfermedades y patologías en la tercera edad tienen una base genética o son derivadas del propio envejecimiento, la mayoría de ellas pueden prevenirse o al menos reducirse.

Una prevención que pasa por seguir unos hábitos de vida saludables en los que eliminar de nuestra rutina el tabaquismo, el alcoholismo, el sedentarismo y una mala dieta. Y es que, según la Sociedad de Geriatría y Gerontología, el 80% de diabetes, infartos y enfermedades cardiovasculares, así como uno de cada tres cánceres, podrían evitarse con ejercicio físico y una dieta sana y equilibrada.

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