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Rotura de cadera en personas mayores

22/10/2021

Traumatóloga mostrándole a una mujer mayor una radiografía donde se aprecia una rotura de cadera

Con el paso de los años, las lesiones y fracturas son cada vez más peligrosas. Además de que el cuerpo pierde resistencia y hay más riesgo de sufrir una lesión tras un golpe o caída, las consecuencias de las fracturas en la tercera edad pueden ser bastante graves.

Concretamente, una de las lesiones óseas con más riesgo es la rotura de cadera en personas mayores. De hecho, aproximadamente, 9 de cada 10 fracturas de cadera se dan en mayores de 60 años.

En este artículo te contamos por qué se incrementa el riesgo de estas fracturas en la tercera edad, sus síntomas y cuándo debemos acudir al médico. Asimismo, te dejamos una serie de consejos para prevenir las roturas de cadera, sobre todo, en personas mayores.

¿Qué es una fractura de cadera?

Se denomina fractura ósea a la ruptura de un hueso por estar sometido a una presión mayor de la que puede soportar.

En el caso de una rotura de cadera, la lesión se produce en la parte superior del fémur, el hueso más largo del cuerpo. Principalmente, la mayor parte de estas fracturas se dan en las siguientes zonas:

  • Cabeza del fémur: el extremo superior redondeado del fémur que se aloja en una cavidad formada por el hueso de la cadera.
  • Cuello del fémur: parte estrecha del fémur, situada debajo de la cabeza del hueso.
  • Región intertrocantérea: zona superior del fémur que se proyecta hacia afuera y que se encuentra un poco más abajo de la articulación de la cadera.

Por otra parte, las fracturas pueden diferenciarse entre fracturas expuestas, si el hueso fracturado rompe la piel, o fracturas simples, si el hueso está quebrado, pero la piel permanece intacta.

Causas

Generalmente, las causas de una fractura de cadera dependen del estado de los huesos, por este motivo las personas mayores son las más vulnerables a este tipo de lesiones. Es decir, para que una persona con una buena salud ósea se fracture la cadera es necesario que sufra un impacto grave, como puede ser un accidente de coche.

Sin embargo, las roturas de cadera en personas mayores suelen ser frecuentes porque los huesos tienden a debilitarse con el paso de los años. En este sentido, una fractura de cadera en la tercera edad puede darse debido a una caída o por otro impacto no necesariamente fuerte.

¿Son peligrosas las fracturas de cadera?

La respuesta es sí, ya que las roturas de cadera son una lesión grave.

Como hemos mencionado, estas fracturas son más frecuentes en personas mayores, una población cada vez mayor debido al cambio demográfico y que suele manifestar problemas de salud que afectan a los huesos. En este sentido, además de que no suele ser necesario un traumatismo grave para rompernos la cadera en la tercera edad, la incapacidad y el dolor que causan estás lesiones son muy elevados.

Por este motivo, prevenir las roturas de cadera en la tercera edad es esencial para envejecer con bienestar y una buena calidad de vida.

Factores de riesgo

En concreto, las roturas de cadera en personas mayores son más frecuentes debido a una serie de factores de riesgo presentes, sobre todo, en la tercera edad, como son:

  • Osteoporosis: esta afección que afecta al sistema esquelético, causando que los huesos se debiliten y el riesgo de sufrir una fractura, tras un golpe o caída, aumente.
  • Otras enfermedades crónicas: además de la osteoporosis, hay afecciones comunes en la tercera edad que pueden provocar que los huesos se vuelvan más frágiles, por ejemplo, los trastornos endocrinos, como el hipertiroidismo. También, son un riesgo las enfermedades mentales, problemas de visión u otras afecciones que pueden desencadenar una caída.
  • Hipoglucemia e hipotensión: mareo, visión borrosa y desorientación, que son síntomas de un nivel bajo de glucosa en la sangre y una presión arterial baja, puede contribuir al riesgo de tener caídas.
  • Ciertos medicamentos: algunos tratamientos farmacológicos pueden tener de efectos adversos el debilitamiento de los huesos, mareos u otros síntomas que aumentan la posibilidad de sufrir una caída.
  • Trastornos alimenticios: la falta de apetito o hiporexia es un problema común en la tercera edad que puede llegar a provocar un déficit de nutrientes, entre ellos la vitamina D y el calcio que son esenciales para la salud ósea.
  • Sedentarismo: tener unos huesos y músculos débiles por falta de ejercicio regular aumenta la probabilidad de caídas y fracturas.

Por otra parte, si nos hemos fracturado la cadera con anterioridad es más posible volver a lesionarnos tras un impacto en la misma zona.

Síntomas de fractura de cadera

Además del dolor fuerte en la cadera o en la ingle, existen otra serie de señales que diferencian una fractura de otro tipo de lesiones menos graves. En este sentido, los síntomas de una rotura de cadera son los siguientes:

  • Incapacidad para levantarse de la silla, caminar o cargar peso sobre el lado de la cadera lesionada.
  • Presencia de hematomas e hinchazón alrededor de la zona de la fractura.
  • Diferencias notables entre la pierna del lado de la lesión y la otra.

Respecto al último punto, cuando sufrimos una rotura de cadera, la pierna del lado que ha recibido el impacto se ve más corta que la otra extremidad y, además, se encuentra girada hacia afuera en una posición extraña.

Complicaciones

A diferencia de otras lesiones, las fracturas de cadera conllevan una completa incapacidad para movernos por nuestra cuenta. Por este motivo, una rotura de cadera en personas mayores puede reducir su independencia, causando problemas de salud física, mental y emocional.

Por ejemplo, la falta de movilidad a causa de una fractura de cadera puede ocasionar complicaciones como:

  • Infecciones de las vías urinarias.
  • Coágulos de sangre en las piernas o los pulmones.
  • Escaras.
  • Neumonía.
  • Mayor pérdida de masa muscular.

No obstante, existen tratamientos y medidas de prevención que podemos seguir para evitar estas complicaciones y poder mantener, aunque no sea por completo, nuestra independencia.

¿Cuáles son las opciones de tratamiento para una fractura de cadera en personas mayores?

En la mayoría de los casos, las fracturas de cadera necesitan de un tratamiento quirúrgico, debido a la necesidad de disminuir el grave dolor y la incapacidad que esta lesión genera.

No obstante, antes de mandarnos un tratamiento, el traumatólogo nos hará preguntas sobre cualquier lesión o caída reciente, además de un examen físico y otras pruebas, como radiografías, un electrocardiograma, análisis de sangre y orina, etc.

Entre los procedimientos quirúrgicos, son dos los tratamientos más comunes. En más de la mitad de los casos, la cirugía consiste en reemplazar parcial o completamente la cadera. También es posible reparar la fractura mediante cirugía con placas y tornillos especiales de traumatología.

¿Quién tiene más riesgo?

Además de los factores de riesgo que ya hemos visto, existen otras circunstancias intrínsecas que pueden condicionar que una persona sea más propensa a fracturarse la cadera que otra, como son:

  • Edad: tanto la densidad ósea como la masa muscular suelen disminuir con el paso de los años.
  • Sexo: la menopausia es un proceso que suele acelerar la pérdida de masa ósea debido a la caída de los niveles de estrógeno.
Mujer mayor subiendo unas escaleras llevando bolsas en las manos, una de las causas más frecuentes de rotura de cadera en personas mayores.
En general, las mujeres mayores son el grupo con mayor riesgo de sufrir una rotura de cadera tras una caída u otro impacto.

Cuándo buscar ayuda médica

Como ya hemos mencionado, las fracturas de cadera suelen ir asociadas a una incapacidad completa para movernos y deambular de forma independiente.

Por lo tanto, si hemos sufrido una caída u otro impacto, sobre todo si somos personas mayores, y tenemos mucho dolor en la cadera, el trasero, los muslos, la ingle o la espalda, es importante evitar movernos. En el caso de que el dolor continúe igual o empeore, deberemos llamar a una ambulancia.

De la misma forma, si creemos que alguna persona mayor con la que estamos relacionados se ha fracturado la cadera, es importante ir al hospital lo antes posible o solicitar una ambulancia. Además, deberemos tratar de que la persona no se mueva y asegurarnos de mantenerla caliente.

Prevención

En primer lugar, llevar una vida saludable es la mejor opción para aumentar la masa ósea y reducir factores de riesgo como las caídas o ciertas enfermedades crónicas que debilitan el sistema esquelético. En este sentido, los siguientes consejos pueden ayudarnos a prevenir una rotura de cadera en la tercera edad:

  • Alimentos ricos en vitamina D y calcio: incluir alimentos como lácteos en general (leche, yogur), frutos secos y pescado azul en nuestra dieta puede ayudar a mantener los huesos fuertes y disminuir el riesgo de desarrollar osteoporosis.
  • Ejercicio físico: una rutina diaria de entrenamiento es esencial para fortalecer los huesos y mejorar el equilibrio, por ejemplo, mediante ejercicios de musculación o actividades como caminar y natación, entre otras.
  • Evitar el tabaco y alcohol en exceso: además de que estas sustancias pueden reducir la densidad ósea, una gran cantidad de alcohol perjudica el equilibrio y aumenta las probabilidades de sufrir caídas.
    Prevención de accidentes en casa: evaluar los peligros del hogar, mantener las habitaciones iluminadas o retirar las alfombras y otros obstáculos (cables, mesillas, etc.) de las zonas de paso son medidas fundamentales para evitar caídas.
    Revisiones oftalmológicas: otra medida recomendable para prevenir accidentes es acudir al oftalmólogo para cuidar de nuestra vista, sobre todo, si se tiene diabetes o alguna enfermedad ocular.
  • Incorporarse lentamente: movimientos bruscos, como ponernos de pie muy rápido, puede hacer que la presión arterial disminuya, provocando mareo y debilidad.
  • Usar bastón o andador: si se tiene algún problema de movilidad o inseguridad al caminar, deberemos acudir al profesional médico para conocer la causa y saber si necesitamos de algún tipo de soporte para desplazarnos.

En resumen, siguiendo estos consejos desde la adultez, o incluso antes, podremos disfrutar de un envejecimiento saludable, reduciendo el riesgo de caídas y mejorando la salud general. Asimismo, estos buenos hábitos contribuyen a aumentar la masa ósea y reducir la posibilidad de sufrir de osteoporosis.

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