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Las escaras o úlceras de presión son uno de los principales problemas en personas dependientes encamadas o en silla de ruedas pudiendo presentar diversas complicaciones.
Así, la prevención es algo vital para evitar este tipo de lesiones en la piel pero también lo es conocer los diferentes grados que existen y qué podemos hacer en su tratamiento. En este artículo te explicamos todo lo que necesitas saber sobre cómo curar escaras en personas mayores.
Las escaras son lesiones que se producen en la piel y el tejido subyacente debido a la presión, el roce o la abrasión afectando especialmente a las zonas óseas como la parte inferior de la espalda, caderas, talones, y tobillos.
Dependiendo de su gravedad se pueden distinguir hasta cuatro etapas, siendo crucial detectarlas en la primera de ellas para que el tratamiento sea más efectivo.
Estas heridas, también conocidas como úlceras por presión, son habituales en personas encamadas o con movilidad reducida debido al contacto continuo de la piel contra una superficie, algo que se complica en las siguientes situaciones:
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Los síntomas de las escaras son muy variados y oscilar desde un leve enrojecimiento de la piel hasta alguna herida más profunda que puede incluso afectar a los músculos o huesos. Dentro de este amplio abanico de señales de advertencias, las más habituales son:
Tal y como indicábamos, las úlceras por presión suelen aparecer en zonas en donde la piel rodea el hueso, siendo las más habituales:
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Se distinguen hasta cuatro etapas diferentes por las que pasan las escaras en función de la gravedad de la lesión y los síntomas que se presentan. Identificar su estadio será esencial para saber cómo curar escaras en personas mayores y ofrecer un tratamiento más eficaz.
En los primeros síntomas de las úlceras por presión la piel tendrá un color rojizo, amoratado o azulado sin producirse ningún cambio en el color al ejercer presión sobre la zona. En este momento no existe herida en la piel, aunque puede doler, picar o tener una textura o temperatura diferente al resto del cuerpo.
En este segundo nivel se produce una pérdida de tejido cutáneo que provoca la formación de una ampolla o incluso una llaga abierta, presentado la zona un color rojo más intenso, visiblemente irritada.
En el tercer estadio la llaga se abre y hunde, creando lo conocido como cráter, afectando ya al tejido subyacente, pero sin presentar daños en músculos o huesos.
En este nivel, el más grave, la lesión es muy profunda, dañando músculos y huesos.
Además, existen otras lesiones que no se corresponden con esta evolución, como es el caso de úlceras subcutáneas en las que el área afectada presenta un color marrón o púrpura.
La mayoría de las úlceras se curan en casa, pero en ocasiones requerirán de asistencia médica e incluso la receta de algún antibiótico para evitar la infección. En cualquier caso, su tratamiento dependerá del grado de daño en la piel y, por lo tanto, de la etapa en la que se encuentre, pero es imprescindible mantener las heridas limpias y cambiar el vendaje tras el aseo.
En la fase más leve, será suficiente aplicar agua y jabón neutro para lavar la herida y posteriormente aplicar crema hidratante.
Cuando las úlceras de presión están en un estadio más avanzado es necesario limpiarlas con una solución salina que permita eliminar las células muertas de la piel. Es importante no aplicar nunca agua oxigenada u otros compuestos yodados porque dañarían la piel. Una vez realizada la limpieza se debe cubrir la herida con vendas específicas para evitar infecciones y favorecer la cicatrización.
En las fases más avanzadas y por lo tanto más graves, las lesiones han de ser tratadas por personal médico y seguir las indicaciones dadas por estos sobre su tratamiento en el domicilio.
Aunque en las fases más avanzadas y graves se requerirá de atención sanitaria, en el domicilio podemos tomar algunas precauciones para prevenirlas y favorecer la curación de los casos más leves. ¿Quieres saber cómo curar escaras en personas mayores con remedios caseros? Presta atención.
Antes de saber cómo curar escaras en personas mayores debemos saber cómo prevenirlas, ya que de esta forma evitaremos su aparición y sobre todo posibles complicaciones que aumentarán el daño en la piel y, por tanto, el tiempo de tratamiento.
Es importante revisar la piel de las personas mayores, cuando estas se pasan mucho tiempo sentadas, están encamadas o en silla de ruedas para evitar que el roce con la ropa de cama y no cambiar de postura favorezca la aparición de escaras. Aprovecha cuando vayas a lavar a una persona mayor encamada para revisar especialmente las áreas más problemáticas: codos, rodillas, tobillos, parte inferior de la espalda, nuca…
Para ayudar a la curación de la herida, es importante realizar una correcta limpieza de forma periódica. Para ello lo mejor es optar por una solución salina templada y aplicarla con cuidado sobre las escaras, eliminando además la piel muerta. Además, debemos evitar que la piel se reseque con productos aplicados que favorezcan la hidratación y secar bien el cuerpo para que la humedad no facilite la aparición de gérmenes.
Mantener durante mucho tiempo la misma posición es la razón fundamental por la que se producen las escaras en personas mayores o dependientes. Para ello debemos cambiar la postura aproximadamente cada 15 minutos en personas en silla de ruedas y cada dos horas en personas encamadas. De esta forma la piel se libera y se favorece la circulación.
Existen en el mercado numerosos productos que nos van a ayudar a prevenir las escaras al reducir la presión de la piel sobre la superficie. Productos como los cojines anti-escaras, las piezas de espuma o el colchón de aire son las mejores opciones.
Tanto si lo que quieres es saber prevenir las úlceras por presión como si quieres saber cómo curar las escaras en personas mayores, estas son las recomendaciones más importantes que has de tener en cuenta a la hora de cuidar del mayor:
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