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Falta de apetito en ancianos o hiporexia

08/09/2020

La alimentación es una cuestión fundamental en la salud de las personas mayores y por eso es algo que tenemos muy en cuenta en los servicios de teleasistencia que ofrecemos para el cuidado de nuestros usuarios.

A menudo nos encontramos ante casos de personas mayores que han visto mermadas sus ganas de comer. Este trastorno, conocido como hiporexia, es algo habitual y puede ocasionar problemas a la hora de alimentar a una persona mayor, por eso en este artículo nos encargamos de explicártelo y ayudarte a entender qué puedes hacer para evitar la falta de apetito en ancianos.

¿Qué es la hiporexia?

La pérdida del apetito en los adultos mayores se denomina hiporexia, que difiere de la anorexia en cuanto a que, en esta segunda, la pérdida de apetito es total y no parcial.

Este trastorno alimentario afecta a más de ocho millones de personas en España y puede tener su origen en múltiples causas. Una patología que es importante controlar ya que puede entrañar un grave peligro para la salud de quien la padece pudiendo causar desnutrición.

Causas de la falta de apetito en personas mayores

La hiporexia se presenta en personas mayores de 65 años y, aunque este trastorno puede tener diversos orígenes, la mayoría de las veces estos están relacionadas de forma directa o indirecta con la edad. Los motivos que provocan la hiporexia pueden dividirse en físicos y anímicos:

Causas físicas

Existen razones relacionadas con los cambios habituales de la edad o problemas de salud que pueden provocar la aparición de la hiporexia. Con la edad el estómago reduce su volumen y el gasto energético es menor por lo que la sensación de hambre también se reduce.

Otro de los cambios habituales en la tercera edad es la pérdida del gusto o el olfato, con lo que la percepción del sabor de los alimentos varía y estos se vuelven menos apetecibles.

Además, debemos prestar atención a la hiporexia porque en ocasiones puede producirse por la ingesta de algún medicamento que altera el sabor de los alimentos, pero también puede deberse a alguna enfermedad no diagnosticada.

Causas anímicas

Aunque la pérdida de apetito es frecuente que se produzca por las causas expuestas anteriormente, el estado anímico o ciertos trastornos mentales también pueden influir en su aparición. Es el caso, por ejemplo, de la depresión.

También el aislamiento o la soledad en personas mayores pueden provocar, además del abandono de otros hábitos saludables, esta disminución de las ganas de comer.

¿Cómo detectar la hiporexia?

Además de los cambios en el organismo y la rutina de las personas mayores, por lo general existe un mayor sedentarismo y por lo tanto menor gasto calórico, por lo que es normal que haya una disminución en el apetito.

Sin embargo, si este es extremo, el mayor sufre una pérdida repentina y pronunciada de peso o incluso rechaza las comidas que antaño disfrutaba, debemos de prestar atención. Ante cualquier duda o sospecha, lo mejor es consultar con el médico.

¿Cómo actuar frente a la falta de apetito en ancianos?

Ante la mínima sospecha o señal de la pérdida de apetito del mayor, es importante realizar una serie de cambios tanto en la dieta como en la planificación de comidas para conseguir mantener el valor nutricional de las mismas y evitar la desnutrición. Esto incluye no solo la incorporación de alimentos más nutritivos sino también la eliminación de la dieta de comidas saciantes u optar por alimentos que al mayor le gusten, por ejemplo.

Lo que no debemos hacer en ningún caso es presionar al mayor para que coma si no tiene hambre sino encontrar la forma de que el paciente mantenga una dieta sana y equilibrada, manteniendo la calma y ofreciendo nuestro apoyo.

Un cambio en la dieta puede ayudarnos a evitar las consecuencias más graves de la hiporexia

¿Qué puede hacer la familia ante la hiporexia?

En este sentido la familia será una pieza clave en la detección de este trastorno alimentario, así como en el tratamiento, no solo de esta patología sino de las causas que la pueden ocasionar. Para eso debemos entender que la disminución del apetito es algo habitual en la tercera edad, pero que se ha de realizar un seguimiento.

Además, es importante acudir al médico si detectamos cualquier anomalía o complicación.

Consejos para evitar la falta de apetito en ancianos

En definitiva, si quieres que la hiporexia no se convierta en un problema de salud grave y si detectas una disminución en el apetito del mayor, ten en cuenta los siguientes consejos:

  1. Controla la ingesta calórica: Al comer menos, se reduce también la ingesta de las calorías necesarias para el buen funcionamiento del organismo. Opta por alimentos con más valor energético y ricos en proteínas para evitar la pérdida de musculatura.
  2. Evita la saciedad: Para conseguir que el mayor llegue con hambre a la siguiente toma y evitar la sensación de saciedad, es mejor comer pequeñas cantidades repartidas en varias tomas, 5 o 6 veces al día. Además, también debemos evitar alimentos saciantes, como los ricos en fibra, o beber abundante agua durante las comidas. Por último, debemos prestar atención a la temperatura de cocinado, sin que estén muy calientes o fríos, ya que la sensación de saciedad será mayor.
  3. Elige bien los alimentos: Además de evitar aquellos alimentos saciantes y optar por aquellos con alto valor energético y proteico, también es importante cuidar otros aspectos. Por ejemplo, debemos buscar alimentos fáciles de masticar.
  4. Adapta las comidas: Elegir comidas que sean apetecibles, alimentos que le gusten especialmente y ofrecerle comida cuando le apetezca sin imponer un horario, nos ayudarán a favorecer su apetito. Además, no debemos nunca forzar la ingesta.
  5. Haz un seguimiento: Para ver la evolución del mayor, ante las primeras señales de hiporexia, debemos hacer un seguimiento del peso.
  6. Consulta con el médico: Ante la mínima sospecha, acude al médico no solo para encontrar el motivo que la provoca, y descartar así alguna enfermedad que pueda causarla, sino también para que te ayude en su tratamiento.

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