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Qué es una residencia pública

11/06/2021

Imagen de la fachada de un edificio que es una residencia pública de ancianos

Las residencias de ancianos son centros estructurados para la atención continua a personas mayores con un determinado grado de dependencia. En este sentido, estas instituciones proporcionan a los ancianos un alojamiento y servicios de manutención, además de asistencia sanitaria y cuidados personales, durante el periodo que residen, temporal o permanente.

Si hemos decidido ingresar, nosotros o a algún familiar, en uno de estos centros, el siguiente paso es saber qué es una residencia pública y cuál es la diferencia con una privada. Para empezar, la titularidad de las residencias públicas pertenece a la Administración pública, lo que significa que las plazas de estos centros se financian bien por la Comunidad Autónoma o por el Ayuntamiento.

Esto hace que, generalmente, los precios de las residencias públicas sean inferiores a los de las privadas y, por lo tanto, que la demanda por plazas públicas sea superior. Por este motivo, es necesario cumplir con una serie de requisitos para conseguir ingresar en un centro público.

En este artículo te explicamos cuáles son las condiciones para acceder a estas instituciones y los pasos para solicitar una plaza pública. Asimismo, te mostramos alternativas a las residencias, si los mayores no tienen un alto grado de dependencia, de forma que puedan permanecer en sus hogares el mayor tiempo posible.

Quién tiene derecho a una residencia pública

La Ley de Dependencia contempla toda una serie de derechos para aquellas personas que se encuentran en situación de dependencia. No obstante, el equipo técnico de evaluación de la Comunidad Autónoma correspondiente debe ser quien declare cuál es el grado de dependencia, pudiendo ser:

  • Grado 1: una dependencia moderada que hace que necesitemos ayuda puntualmente para realizar varias actividades básicas de nuestro día a día.
  • Grado 2: en este punto la dependencia es severa, por lo que necesitamos ayuda de forma más frecuente, aunque seguimos sin necesitar una atención permanente de un cuidador.
  • Grado 3: se trata de una gran dependencia, lo que significa una pérdida total de autonomía y una necesidad de apoyo constante al realizar actividades de la vida diaria.

En este sentido, la Ley de Dependencia recoge una serie de derechos para aquellas personas de nacionalidad española, que residan en territorio nacional y declaradas dependientes. Uno de estos derechos es el del acceso a servicios y prestaciones económicas, como la atención residencial (art.15). Esto significa que toda persona acogida por esta Ley tiene derecho a una plaza en un centro residencial público.

Si quieres saber más sobre la Ley de Dependencia, aquí te dejamos nuestro artículo: Toda la información sobre la solicitud de dependencia.

Cómo acceder a una residencia pública o a una plaza pública

Cuando una persona mayor es un gran dependiente, los familiares pueden valorar la posibilidad de solicitar una plaza en una residencia pública. Cabe señalar que la posibilidad acceder a una residencia pública es menor que una privada, debido al menor número de plazas disponibles.

Esto suele hacer larga la espera para conseguir una atención residencial, pero no tiene por qué ser igual con los trámites para solicitar el acceso a estos centros. A continuación, te vamos a explicar cuáles son los requisitos y pasos que debes seguir para obtener una plaza en una residencia pública, de forma que el procedimiento sea lo más sencillo posible.

Por otra parte, debemos tener en cuenta que no se puede ingresar a una persona en una residencia sin su consentimiento expreso, es decir, si el mayor no quiere estar en uno de estos centros no podemos obligarle.

Libros de derecho y un mazo de juez, quien debe decretar el ingreso de un anciano en una residencia pública si este no puede dar su consentimiento
Si decidimos que es una residencia pública lo que necesita una persona mayor, pero no puede dar su consentimiento por demencia u otro trastorno, debe ser un juez el que autorice el ingreso.

Requisitos para acceder a una plaza pública

Como ya hemos mencionado, es complicado acceder a una residencia pública debido a la cantidad de demanda y a el menor número de plazas. Sin embargo, este servicio es un derecho para las personas con cierto grado de dependencia y, por eso, es importante conocer las condiciones necesarias para entrar en uno de estos centros públicos.

Debido a que los requisitos varían según la legislación de cada Comunidad Autónoma, vamos a mencionar aquellos que aparecen en el marco común estatal, como son:

  • Ser mayor de 65 años.
  • Estar empadronado en el municipio donde se encuentra el centro residencial.
  • Contar con un documento oficial que nos acredite como personas dependientes.
  • Si se ha accedido a otra plaza de titularidad pública, tener un historial libre de sanciones.

Por ejemplo, en el caso de la Comunidad de Madrid también se pide que la persona interesada en ingresar en una residencia pública no padezca ninguna enfermedad infecto-contagiosa, ni de otro tipo que haga necesario que el mayor este atendido permanentemente en un Centro Hospitalario.

Por este motivo, antes de empezar a solicitar plaza en una residencia pública, es fundamental conocer los requisitos específicos que marca la legislación del municipio en el que residimos.

Pasos a seguir para acceder a una plaza pública

Una vez sabemos que cumplimos con todos los requisitos para ingresar a una residencia pública, lo siguiente es saber cuál es el procedimiento para solicitar una plaza. Para ello, debemos seguir los siguientes pasos, tanto si somos la persona interesada en acceder al centro como si somos el familiar a cargo del mayor:

  1. Cita en el centro de servicios sociales: lo primero es pedir una cita al centro de servicios sociales más cercano para solicitar una valoración del Grado de dependencia.
  2. Visita del Trabajador Social (TS): una vez tengamos la cita, nos asignarán un TS que visitará el domicilio de la persona interesada en la solicitud para calcular su grado de dependencia.
  3. Evaluación en el domicilio: lo siguiente es la valoración por parte del Trabajador Social de las capacidades físicas y cognitivas del solicitante para calcular su grado de dependencia.
  4. Resolución: tras la evaluación, recibiremos una carta de reconocimiento que recoge el grado de dependencia del solicitante, que puede ser uno de los tres que ya hemos mencionado.
  5. Solicitud de plaza pública: si el resultado de la resolución es un grado de dependencia 2 o 3, lo siguiente es realizar la solicitud para acceder a una residencia pública, la cual debe hacerse de nuevo con ayuda del Trabajador Social.
  6. Lista de espera: cuando ya hayamos realizado la solicitud tenemos que esperar hasta que se nos adjudique una plaza pública en un centro de asistencia residencial, lo que puede llegar a durar varios meses.

Respecto a la plaza pública que se nos pude adjudicar, esta debe pertenecer a una residencia de la localidad en la que estamos empadronados y a una distancia máxima de 50 kilómetros de nuestro domicilio.

Alternativas a una residencia para personas mayores

Antes de decidir que es una residencia púbica la opción que queremos para nosotros o para nuestro familiar, es importante valorar otras alternativas. En este sentido, muchos estudios destacan lo beneficioso que es para las personas mayores permanecer en su hogar todo el tiempo que les sea posible.

Para ello, contamos con una serie de recursos a los que podemos recurrir antes que a un centro geriátrico, como son:

  • Centro de día: estas instalaciones se diferencian de las residencias en que son centros de atención diurna y no continua. En este sentido, si una persona mayor ha perdido cierta autonomía, pero no es un gran dependiente, puede optar por acudir a un centro de día en un horario determinado y permanecer el resto del tiempo en su domicilio.
  • Teleasistencia: los servicios de asistencia a domicilio son una de las mejores alternativas a las residencias. Esto se debe a que la teleasistencia permite a los mayores obtener una atención adaptada a sus necesidades, aportándoles seguridad y tranquilidad, mientras permanecen en su domicilio y conservan su autonomía el mayor tiempo posible.

Es cierto que una atención y cuidados continuos son ventajas de las residencias que ofrecen grandes beneficios para la salud física y mental de los mayores. Asimismo, cuando una persona comienza a perder ciertas capacidades, es importante que conviva en un entorno adaptado a sus nuevas necesidades, como pasa en los centros de atención residencial.

No obstante, hay personas que no cuentan con un alto grado de dependencia y prefieren envejecer en sus domicilios, ya que entienden que ingresar en una residencia supone una pérdida de intimidad e independencia. En estos casos, ingresar a los mayores en un centro residencial puede suponer un cambio demasiado brusco que desencadena en ellos un deterioro cognitivo precoz y un estado de desorientación.

Por otra parte, si adaptamos nuestro domicilio para prevenir posibles caídas u otros accidentes y contamos con algún servicio de teleasistencia o ayuda a domicilio, podremos pasar el mayor tiempo posible en nuestra casa.

Para saber más sobre los beneficios de la asistencia domiciliaria te dejemos nuestro artículo: ¿Qué es la teleasistencia? Todo lo que debes saber.

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