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Consejos para pasear con personas mayores

28/03/2022

Dos mujeres mayores hablando y paseando por un parque

La actividad física es uno de los hábitos saludables clave para el envejecimiento activo. En este sentido, realizar una rutina de ejercicios diaria es una gran ayuda para mejorar nuestra salud, no solo física, también mental y emocional.

No obstante, algunas personas mayores sufren ciertas limitaciones, por alguna afección común en la tercera edad, el deterioro natural de las capacidades u otros factores, lo que puede dificultarles a la hora de hacer determinados ejercicios físicos. En estos casos, caminar es una de las actividades más recomendables en la tercera edad, incluso, para mayores dependientes.

Por este motivo, además de los beneficios de este ejercicio moderado para la salud en la vejez, te mostramos una serie de consejos para acompañar a pasear a personas mayores.

Mejor hora para dar un paseo

Antes de ir a caminar, es importante informarse sobre las condiciones meteorológicas para saber cuál es el mejor momento para pasear. Por ejemplo, si se prevé lluvia, podemos coger un paraguas o no salir ese día y hacer ejercicio en casa.

No obstante, hay ciertas horas del día que son mejores para que los adultos mayores salgan a dar un paseo. De hecho, según la época del año, estas son las mejores franjas horarias para salir a la calle a caminar o a acompañar a pasear a una persona mayor:

  • Verano: primera hora de la mañana o última de la tarde, cuando las temperaturas no son tan elevadas para prevenir golpes de calor u otros problemas causados por el calor intenso.
  • Invierno: al contrario que en el caso anterior, los días de frío, lluvia o viento, lo más recomendable es aprovechar las horas de sol.

Sin embargo, si algún día no es posible pasear en los horarios más recomendados, debemos tomar una serie de precauciones.

En días calurosos, es importante ir por la sombra, llevar ropa que tape la cabeza, como una gorra o sombreo, ponernos crema protectora y llevar bebida para mantenernos hidratados. Respecto a los días de invierno, lo más importante es estar bien abrigados, pero también debemos procurar quedarnos en casa, si las condiciones meteorológicas son muy adversas.

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Beneficios de caminar para la tercera edad

Con el paso de los años, es frecuente que las personas mayores cada vez sean menos activas. En este sentido, el envejecimiento conlleva una serie de cambios que repercuten en las capacidades y el bienestar en la tercera edad.

Por ejemplo, algunos de los problemas comunes en la vejez y que causan más dificultades para los adultos mayores son los dolores, sobre todo, de espalda y cuello, la osteoartritis, la depresión y la demencia, entre otras.

Todos estos factores aumentan el riesgo de caer en el sedentarismo en la tercera edad, un problema grave que deteriora rápidamente la salud de las personas mayores. Por este motivo, la actividad física tiene un impacto muy positivo en la calidad de vida, humor y autoestima durante el envejecimiento.

Concretamente, la Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda que las personas mayores de 60 años realicen alrededor de 150 minutos semanales en total de actividad aeróbica moderada.

A pesar de que el tipo de ejercicio, su intensidad y el tiempo de práctica dependen de las capacidades y estado físico de cada mayor, un buen ejemplo de actividad aeróbica moderada es caminar.

Caminar como forma de ejercicio físico a la tercera edad

Los ejercicios aeróbicos o de resistencia son aquellos que nos ayudan a aumentar la frecuencia cardiaca y respiratoria, mejorando nuestro estado físico y de salud.

Entre las actividades aeróbicas, caminar es una de las más rutinarias y fáciles de hacer. Asimismo, se trata de uno de los ejercicios más recomendados para pacientes con diabetes tipo 2 y presión arterial alta. Salir a pasear tiene muchos beneficios para personas mayores de 60 años, entre ellos:

  • Quema de calorías.
  • Mejora de la salud ósea y muscular.
  • Prevención de enfermedades cardiovasculares.
  • Presión arterial en valores normales.
  • Conservación de la movilidad y salud funcional.
  • Mantenimiento de la independencia.
  • Refuerzo del sistema inmunológico.

También, podemos entrenar la resistencia en la tercera edad con actividades físicas como la natación, bailar o hacer bicicleta, entre otras.

Beneficios psicológicos de pasear para las personas mayores

Además de todos los beneficios anteriores, salir a pasear para las personas mayores también repercute de forma positiva en su salud mental. En este sentido, las personas mayores pueden obtener los siguientes beneficios psicológicos de esta actividad física:

  • Liberación de hormonas (endorfinas) que mejoran el estado de ánimo.
  • Disminución de los dolores propios de la edad.
  • Prevención de problemas mentales, como la depresión.
  • Mejor conservación de las capacidades cognitivas.
Joven apoyando la mano en el hombro de una mujer mayor en silla de ruedas
Las personas dependientes o con movilidad reducida también pueden obtener varios de los beneficios que pasear aporta a los mayores de edad avanzada.

Mejoras de las relaciones sociales paseando

Otro de los puntos positivos de caminar es que se trata de una actividad entretenida que puede hacerse en compañía. Es decir, además de un ejercicio físico, salir a pasear acompañados fomenta las relaciones sociales, aumenta el disfrute de la actividad, ayuda a perder el miedo a sufrir un accidente por la calle, entre otros beneficios.

Además de evitar o combatir el sentimiento de soledad no deseada y aislamiento, dar un paseo ayuda a ralentizar el deterioro cognitivo y aumentar la confianza en uno mismo.

En este sentido, las personas con problemas de movilidad o dependientes también obtienen estos beneficios cuando salen a pasear en compañía, aunque no realicen ninguna actividad física.

Recomendaciones para pasear con personas mayores

Son muchas las cosas que debemos tener en cuenta antes de comenzar una rutina diaria de paseos. Para empezar, es importante salir a caminar alrededor de tres días a la semana, durante una media hora. No obstante, como ya hemos mencionado, el ritmo y la frecuencia de la rutina lo marcan las propias personas mayores.

Por otra parte, aunque muchos mayores pueden valerse por sí mismos, siempre es más aconsejable que salgan a pasear acompañados. Sin embargo, hay personas que prefieren caminar por su cuenta y no tienen ningún problema físico que pueda suponer un riesgo de accidente mientras pasean.

En este caso, el mayor debe llevar encima su documentación y su teléfono móvil para comunicarse en caso de emergencia. En este sentido, hay móviles específicos para personas mayores que cuentan con un botón SOS para ser atendidos inmediatamente con solo pulsarlo.

Un ejemplo, es el teléfono de Atenzia que incluye varias funcionalidades, a parte del botón de emergencia, pensadas para los adultos de edad avanzada, como una interfaz intuitiva y fácil de usar, teclas grandes, radio o batería de larga duración, entre otras.

A parte de caminar con regularidad y garantizar la seguridad durante el paseo, hay otra serie de consejos que debemos apuntar para que la actividad sea lo más placentera y positiva posible para las personas mayores.

Ropa y calzado cómodo

En primer lugar, elegir una ropa y calzado adecuados para caminar es fundamental para prevenir accidentes y mejorar la movilidad de las personas mayores. Por este motivo, lo más importante es optar por el calzado más cómodo, que esté bien ajustado al pie del mayor y que repela el agua.

Si el mayor tiene algún problema de movilidad, es conveniente que utilice elementos adicionales que puedan ayudarle a caminar con mayor seguridad, como bastones o muletas. También, es recomendable evitar las faldas, ya que pueden dificultar el movimiento, y que la ropa sea de un tejido agradable al tacto y que no cause roces, como el algodón.

Buscar una ruta con parques no muy alejada

Cuando recién empezamos a realizar cualquier tipo de actividad física, después de llevar mucho tiempo inactivos, es importante empezar con calma. En este sentido, los primeros días que salgamos a pasear es importante no forzar nuestro cuerpo y empezar por trayectos suaves, sin tener prisa.

Esto significa que las rutas de los primeros días deben tener un límite como mucho de un kilómetro desde nuestro domicilio. Conforme el cuerpo se vaya adatando al nuevo ritmo, podremos aumentar el tiempo de paseo y la intensidad progresivamente.

Intercalar tramos de cuesta arriba con bajadas

Es cierto que lo ideal es que el terreno para el paseo sea llano y lo menos inestable posible, es decir, sin baches, obstáculos u otros factores que puedan suponer un riesgo de caída para los adultos de edad avanzada.

Sin embargo, si acompañamos a pasear a la persona mayor o esta se encuentra en un buen estado físico, podemos planificar un recorrido que incluya tramos de cuesta arriba y bajadas. Así, plantemos al mayor un reto para que puedan enfrentarse a las cuestas y se sientan bien consigo mismos una vez superadas, mejorando a la vez su estado físico y su autoestima.

Hacer descansos tras un esfuerzo grande

Durante el paseo, es esencial reservar momentos para descansar, no solo para recuperar el aliento, también para hidratarnos. Por este motivo, en días calurosos es recomendable hacer un número mayor de descansos.

Asimismo, si el mayor tiene alguna condición física que le hace cansarse con más facilidad o hemos planteado un recorrido con cuestas, después de cada gran esfuerzo deberemos tomarnos un descanso. De esta forma, evitamos que sufra un sobresfuerzo y podemos aprovechar los parones para entablar una agradable conversación y disfrutar del día, durante unos minutos.

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