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Por qué duelen las piernas a las personas mayores

04/08/2021

Persona mayor tocando la pinta de sus pies con los dedos de las manos, un ejercicio de estiramiento recomendable si sufrimos dolores en las piernas

Los dolores y problemas en las articulaciones son frecuentes en la tercera edad, sobre todo, en las extremidades inferiores. En este sentido, las causas de por qué duelen las piernas a las personas mayores son muy variadas, tanto por el origen del problema como por la gravedad de sus consecuencias.

Es decir, el dolor de piernas de una persona mayor puede ser desde una molestia o una sobrecarga, hasta algo que imposibilita realizar actividades del día a día. Por este motivo, es importante diferenciar si el dolor que estamos sufriendo se debe a un desgaste de las articulaciones inferiores o a una enfermedad subyacente.

En este artículo te contamos los motivos por los que podemos sufrir debilidad en las piernas y algunas de las patologías que pueden causar dolor en las articulaciones inferiores de las personas mayores.

Por qué pierdo fuerza en las piernas

Concretamente, las extremidades inferiores son las que más peso soportan y las que más utilizamos cuando nos movemos. Por este motivo, con el paso de los años, es frecuente sufrir una pérdida de masa muscular y una degeneración articular. En este sentido, el desgaste es uno de los motivos más frecuentes del por qué nos duelen las piernas en la tercera edad.

Normalmente, la debilidad en las piernas de las personas mayores se debe a un exceso de actividad física, por lo que el dolor de los músculos desaparece después de unos días. Asimismo, podemos prevenir o tratar el desgaste de las articulaciones de nuestras piernas con ejercicios para aumentar la masa muscular.

Sin embargo, hay ocasiones en las que el dolor es más prolongado y la debilidad en las piernas no se debe al cansancio por el ejercicio, sino a un problema de salud. En estos casos, podríamos estar sufriendo una enfermedad articular.

Qué enfermedad puede causar dolor de piernas

Como ya hemos mencionado, el por qué duelen las piernas de una persona mayor puede estar relacionado con el debilitamiento de las articulaciones por el paso de los años y la pérdida de masa muscular. No obstante, hay otras circunstancias en las que sufrimos una debilidad repentina en las piernas, la cual puede deberse a una patología de las articulaciones y no a un proceso natural del envejecimiento.

En este sentido, hay factores de riesgo de sufrir enfermedades articulares más allá de la edad, como el sobrepeso, mala circulación o padecer de una patología previa que afecta a los huesos y articulaciones, por ejemplo, la osteoporosis, la artritis o la artrosis.

Sobre cuándo acudir a un médico, hay ciertas señales de alarma que nos avisan de que estamos sufriendo una enfermedad articular avanzada o crónica, como son:

  • Crujidos.
  • Problemas de equilibrio.
  • Inflamación.
  • Deformación ósea.
  • Derrames articulares.
  • Pérdida de la masa muscular.
  • Enrojecimiento localizado.

Aunque no presentemos ninguno de estos síntomas, las patologías articulares pueden empeorar y volverse crónicas. Por este motivo, es importante acudir al médico si sufrimos un debilitamiento o porque nos duelen las piernas más allá de unos días. También, es esencial conocer qué patologías pueden causar dolor en las extremidades inferiores para prevenirlas o tratarlas cuanto antes.

Hombre mayor utilizando un andador para moverse porque le duelen las piernas
Si el problema de las articulaciones es crónico, las personas mayores pueden llegar a necesitar el apoyo de un bastón o andador para moverse porque les duelen las piernas.

Hernia discal

Los discos de la columna se encargan de separar las vértebras, dejando espacio entre ellas y amortiguando su movimiento. Cuando uno de esos discos se desliza o se rompe, ya sea por una lesión o un deterioro de la columna vertebral, podemos sufrir una hernia discal.

Debido al desplazamiento, el disco puede comprimir uno de los nervios cercanos, lo que provoca:

  • Dolor a lo largo del nervio afectado.
  • Debilidad muscular.
  • Entumecimiento o ardor en el área afectada.

Generalmente, la región lumbar de la columna es la zona que más se ve afectada por una hernia discal. Esto significa que el dolor y entumecimiento suele tener lugar en la parte baja de la espalda para luego extenderse por la cadera, los glúteos y una parte de la pierna. Además, este dolor empeora al estar de pie o sentado.

Para la recuperación de esta afección, lo más común es seguir un tratamiento conservador enfocado en aliviar los síntomas, sobre todo, analgésicos y/o relajantes musculares, descanso para evitar movimientos que empeoren el dolor y fisioterapia.

Aunque en raras ocasiones los pacientes requieren de una cirugía, el médico puede recomendárnosla si los tratamientos conservadores no logran mejorar el dolor y la debilidad después de seis semanas.

Síndrome de Guillain-Barré

Para empezar, hay que señalar que el síndrome de Guillain-Barré es una patología rara que se cataloga como trastorno autoinmunitario. En este sentido, la afección provoca que el sistema inmunitario ataque a los nervios por error, causándonos los siguientes síntomas:

  • Hormigueo y debilitamiento que suele comenzar en los pies y las piernas.
  • Sensación de pinchazos en las muñecas, dedos de las manos, tobillos y dedos de los pies.
  • Dolor intenso que empeora por la noche.
  • Problemas con los movimientos oculares o faciales.
  • Dificultad para controlar la vejiga o intestinos.

En cuanto a las consecuencias del síndrome de Guillain-Barré, podemos llegar a sufrir una parálisis completa del cuerpo, si no se trata de inmediato, ya que la debilidad puede extenderse rápidamente. A pesar de que no hay una causa clara, este trastorno a menudo se desarrolla tras una infección, sobre todo, una estomacal o respiratoria.

Esclerosis múltiple

Otra enfermedad autoinmunitaria es la esclerosis múltiple que afecta al sistema nervioso central, compuesto por el cerebro y la médula espinal. En este caso, el sistema inmunitario ataca la mielina, una vaina protectora alrededor de los nervios.

Aunque los síntomas varían para cada persona, estos son los signos de esclerosis múltiple más comunes:

  • Entumecimiento y fatiga.
  • Debilidad muscular.
  • Temblores.
  • Dolor crónico.
  • Problemas visuales.

Actualmente, no existe ninguna cura para la EM, por lo que los tratamientos están dirigidos a retrasar la progresión de la enfermedad. Para combatir la esclerosis, el objetivo es recuperar la fuerza en las piernas de los pacientes, sobre todo, mediante medicamentos y la fisioterapia.

Pinzamiento en un nervio

Sufrimos un pinzamiento cuando nuestro tejido, pueden ser huesos, cartílago, músculos o tendones, ejerce demasiada presión sobre un nervio cercano, provocando:

  • Dolor.
  • Hormigueo.
  • Entumecimiento o debilidad.

Uno de los pinzamientos más comunes es el del nervio ciático, una afección que se conoce como ciática. Concretamente, este nervio se encuentra en la parte baja de la espalda y su pinzamiento provoca dolor desde la parte baja de la espalda que sigue, a través de las caderas y las nalgas, hasta las piernas.

Debido a la ciática, podemos sufrir en las piernas desde un dolor sordo hasta un dolor agudo y ardiente, además de que puede empeorar con la sesión prolongada o estornudos. Normalmente, esta afección afecta solo a una de las extremidades inferiores que, además de dolernos, se encuentra entumecida y debilitada.

Neuropatía periférica

El sistema nervioso periférico del cuerpo es el que conecta el sistema nervioso central con el resto del cuerpo. Cuando estos nervios sufren un daño, la afección se conoce como neuropatía periférica.

Respecto a las causas, el sistema nervioso periférico puede verse afectado por:

  • Lesión.
  • Infección.
  • Otras afecciones, como diabetes e hipotiroidismo.

En general, comenzamos a notar la enfermedad por el entumecimiento en las manos y los pies. Más adelante, el hormigueo se extiende a otras partes del cuerpo, causando debilidad en las extremidades, brazos y piernas.

Miastenia gravis

El trastorno neuromuscular, conocido como miastenia gravis, causa debilidad en los músculos esqueléticos voluntarios, es decir, aquellos que podemos controlar. Entre los síntomas, podemos encontrar:

  • Debilidad muscular.
  • Caída de párpados.
  • Problemas ópticos, como visión doble.
  • Dificultad para hablar, tragar o masticar.

Al igual que la esclerosis múltiple, esta enfermedad no tiene cura. Aún así, un tratamiento temprano ayuda a limitar la progresión del trastorno y mejora el estado de nuestros músculos. Para ello, se recomienda a los pacientes ciertos cambios en su estilo de vida, además de un tratamiento farmacológico y, en ocasiones, cirugía.

Toxinas

Los productos químicos y sustancias tóxicas también pueden ser la razón de por qué le duelen las piernas a una persona mayor. Es decir, la exposición químicos de limpieza, insecticidas, pesticidas y plomo pueden dañar nuestro sistema nervioso, provocando una neuropatía tóxica.

Asimismo, el alcohol también tiene efectos nocivos para la salud de nuestros nervios, si se consume en exceso. Este problema se denomina neuropatía alcohólica. En ambos casos, el daño que sufre el sistema nervioso afecta a las extremidades, brazos, manos, piernas o pies, causando:

  • Dolor en los nervios.
  • Entumecimiento u hormigueo.
  • Debilidad.

Estos síntomas pueden, incluso, provocar una pérdida considerable de la movilidad. Respecto al tratamiento, lo más frecuente es la toma de medicamentos con el objetivo de paliar el dolor nervioso y para reducir la presencia de la toxina en nuestro organismo.

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