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Caídas en personas mayores: riesgos, causas y prevención

23/04/2021

Mano frenando el derrumbe en cadena de unas fichas representando la prevención en caídas en personas mayores

Las caídas son un problema serio para la salud y el bienestar en la tercera edad, no solo por sus consecuencias físicas, sino también por las psicológicas. Es decir, las caídas en personas mayores son frecuentes y pueden llegar a provocar lesiones tan graves como las fracturas de cadera.

Asimismo, es común que un anciano que ha tenido un accidente de este tipo vuelva a sufrir una caída. Esto hace que muchas personas de edad avanzada teman las caídas, lo que puede ocasionar problemas. Por ejemplo, este miedo es capaz de limitar la independencia de los mayores, debido a la preocupación que les ocasiona realizar actividades cotidianas y la pérdida de confianza en sí mismos.

En este artículo te mostramos cuáles son las consecuencias de las caídas en personas mayores, sus causas más frecuentes y cómo prevenir estos accidentes.

Consecuencias más frecuentes

Con el envejecimiento, surgen una serie de cambios en nuestra salud que repercuten en las probabilidades de sufrir una caída y la gravedad de las consecuencias. Lo más frecuente es que las caídas en personas mayores provoquen algún tipo de lesión, sobre todo de tejidos blandos, como cortes, abrasiones y contusiones.

Asimismo, las caídas también pueden provocar fracturas, sobre todo, si el adulto mayor padece alguna patología propia de la tercera edad que repercuta en el estado de sus huesos, como la osteoporosis.

También pueden darse en el anciano otras consecuencias físicas, más allá de las fracturas y contusiones, entre ellas:

  • Reducción de la movilidad.
  • Disminución severa de la capacidad funcional, es decir, de las habilidades físicas, mentales y sociales.
  • Hemorragias internas.
  • Neumonía aspirativa.
  • Pérdida de independencia y autonomía.

Además de las consecuencias físicas, las caídas pueden tener importantes consecuencias psicológicas y sociales como:

  • Depresión.
  • Miedo a una nueva caída.
  • Cambios del comportamiento.
  • Ausencia de ganas de realizar actividades físicas y sociales.

Las caídas también tienen consecuencias económicas, ya que en los casos de hospitalización o institucionalización hay aumento de costos y con el aumento de la dependencia, la necesidad de un cuidador.

Causas y factores de riesgo

Como ya hemos mencionado, las caídas en personas mayores son más frecuentes que en cualquier otra edad. Esto se debe a que son muchas las causas que pueden provocar una caída como pueden ser los cambios fisiológicos asociados al envejecimiento, ciertas enfermedades que provoquen problemas de coordinación o de equilibrio, motivos ambientales y otras.

En general, los factores de riesgo que influyen en una caída no son hechos únicos. Esto significa que estos accidentes pueden suceder por varias razones al mismo tiempo, las cuales, además, aumentan conforme envejecemos.

Por este motivo, es imprescindible conocer los principales riesgos de sufrir una caída en personas mayores. Concretamente, estos factores se clasifican en dos tipos: intrínsecos y extrínsecos.

Factores intrínsecos

Los factores personales o intrínsecos son uno de los motivos por los que un anciano puede caerse. En concreto, estos factores se caracterizan por estar relacionados con el propio paciente. De este tipo, las causas mas frecuentes son las siguientes:

  • Consumo excesivo de medicamentos: algunos fármacos tienen efectos secundarios como mareos o confusión. Mientras más medicamentos toma una persona, más probabilidad tiene de sufrir una caída.
  • Patologías que afectan a la movilidad: algunas de estas enfermedades suelen ser comunes en la tercera edad y se caracterizan por causar síntomas como debilidad muscular, problemas con el equilibrio, dolor en los pies y movimientos involuntarios (temblores), entre otros.
  • Deterioro cognitivo: los problemas cognitivos perjudican a capacidades que repercuten en la movilidad como la atención, la memoria y la función ejecutiva (organización, planificación, evaluación, etc.).
  • Presión arterial baja: esta circunstancia se da, sobre todo, cuando nos levantamos, pudiendo provocarnos mareos, visión borrosa o debilidad.
  • Problemas neurológicos: que causan disminución de los del reflejos y aumento del tiempo de reacción.

Asimismo, es importante tener en cuenta las consecuencias de caídas previas, como el miedo a volver a caer, ya que en muchas ocasiones dan lugar a un deterioro de la movilidad, empeoramiento de los contactos sociales y dependencia del cuidador, aumentando el riesgo a nuevas caídas.

Factores extrínsecos

Estos factores son aquellos ajenos a la persona, por lo que estas causas son más sencillas de prevenir que las intrínsecas. Entre los factores extrínsecos podemos encontrar:

  • Mobiliario instable.
  • Obstáculos en el camino.
  • Mala iluminación.
  • Piso resbaloso o desnivelado.
  • Alfombras o tapetes arrugados.
  • Escaleras inseguras.
  • Calzado y ropa inadecuados.
  • Baños no adaptados a problemas de movilidad.

Entre estos factores, las causas de tropiezos o pérdidas de equilibrio más comunes son poca iluminación, suelos resbaladizos, calzado inadecuado y dispositivos auxiliares para caminar inadecuados.

Al igual, la desorientación que sufren los ancianos al estar en un entorno desconocido, más aún si se levantan sin conocer el sitio, también conlleva un riesgo de caídas en personas mayores.

Una bañera, lugar en el que se producen muchas de las caídas en personas mayores
Las caídas en personas mayores también pueden darse por factores circunstanciales, es decir, por la actividad que se esté realizando, como ir al baño o subir las escaleras.

¿Cómo prevenir?

Para empezar, es fundamental identificar en cada caso los factores de riesgo, tanto intrínsecos como extrínsecos, que pueden propiciar un tropiezo o pérdida del equilibrio en el mayor. Una vez tenemos el diagnóstico, debemos actuar sobre las posibles causas de caídas en personas mayores individualmente.

De esta forma, no solo conseguiremos reducir del número de este tipo de accidentes en ancianos, sino que también evitaremos las consecuencias más graves. Por ejemplo, con una barra fija en la pared del baño, en caso de resbalón, el adulto mayor podrá agarrarse y, en vez de sufrir una fractura, el accidente quedará en un susto o en contusiones.

Asimismo, las medidas de precaución dan cierta tranquilidad, lo que evita las consecuencias psicologías de las caídas en personas mayores y facilitan la independencia durante la tercera edad.

Esto demuestra la importancia de conocer el estado de salud del mayor y vigilar que su entorno esté libre de obstáculos y potenciales peligros.

Medidas básicas para prevenir el riesgo de caídas

Con las acciones que te vamos a mostrar a continuación podemos reducir el número de caídas en personas mayores, disminuir su frecuencia y reducir la gravedad de las lesiones que producen. Por este motivo, es esencial tener en cuenta las siguientes medidas:

  • Realizar un buen seguimiento de nuestro estado de salud, además de revisar frecuentemente la vista y el oído.
  • Controlar nuestra medicación para evitar que se nos olvide o que tomemos demasiados fármacos.
  • Utilizar bastón u otro método de apoyo si no se siente seguro al caminar y comprobar que no son defectuosos.
  • Practicar ejercicio físico diario.
  • Descansar lo suficiente.
  • Prevenir los riesgos ambientales, sobre todo, en el baño y en las escaleras.
  • Seguir una dieta rica en calcio y tomar suplementos de vitamina D, si detectamos algún déficit de este nutriente como fatiga y cansancio, pesimismo, estado de ánimo deprimido, debilidad muscular, insomnio, etc.

Asimismo, es importante si estamos en casa tener siempre a mano el teléfono para llamar al 112 en caso de emergencia o, si se tiene contratado, el dispositivo de teleasistencia domiciliaria. En la calle, debemos llevar la documentación y una anotación de a quién llamar en caso de accidente.

Hay muchas otras medidas para evitar caídas en personas mayores que puedes consultar en nuestro artículo: Prevención de caídas en el adulto mayor.

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