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Cómo actuar si una persona sufre un ictus. Una Guía Completa

Mujer mayor llevándose las manos a la cabeza al sentir dolor.

Los ictus suceden de forma repentina, y tener una edad avanzada es un factor que aumenta el riesgo de que se produzcan. Si se está desencadenando un accidente cerebrovascular, es primordial saber cómo actuar si una persona sufre un ictus. Reaccionar con rapidez e identificar los síntomas es clave en esta situación crítica, donde cada minuto cuenta para evitar secuelas graves e, incluso, la muerte.  

En este artículo, te detallamos qué métodos existen para identificar un ictus y cuál es el procedimiento a seguir tanto si estamos solos o si tenemos que asistir a la persona que lo está sufriendo. 

¿Qué es un ictus?

Un ictus o accidente cerebrovascular (ACV) es una condición médica crítica que se produce con la rotura u obstrucción de un vaso sanguíneo, provocando una disminución en el torrente de sangre que llega hasta el cerebro. Cuando se manifiesta, hay que actuar lo más rápido posible y así evitar secuelas irreversibles y, en el peor de los casos, la muerte. 

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Tipos de ictus

Para saber cómo actuar si una persona sufre un ictus, debemos saber que existen diversos tipos y que cada uno de ellos trae consigo consecuencias distintas.

Ictus isquémico

Este tipo de ictus se produce por la obstrucción de sangre en los vasos sanguíneos debido a la acumulación de depósitos de grasa en las paredes del propio vaso. Estos coágulos pueden producir dos tipos de obstrucciones:  

Ictus silencioso

En un accidente cerebrovascular de este tipo es más complicado saber cómo actuar si una persona sufre un ictus, pues sus efectos son menos evidentes y, por tanto, más difíciles de diagnosticar al no mostrar síntomas inmediatos. El ictus lacunar o «silencioso» afecta a las regiones más pequeñas y menos funcionales del cerebro, por lo que no se manifiesta igual que otros tipos de ictus, pero con el tiempo se pueden acumular y tener un impacto significativo a largo plazo.

Ictus hemorrágico

Al ictus hemorrágico también se le conoce como «derrame general». Es el tipo de ictus más infrecuente: ocupa entre el 10% y el 15% del total de casos. Se produce por la rotura de vaso sanguíneo —ya sea vena o arteria— y acaba provocando una hemorragia en el propio cerebro. 

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Factores de riesgo

Son diversos los factores que pueden aumentar las posibilidades de sufrir un ictus. Algunos de ellos escapan a nuestro control, pero si seguimos una serie de hábitos saludables, la mayoría de ellos pueden ser cambiados, tratados o modificados. Entre ellos, encontramos: 

Diferencias por género

Aunque hombres y mujeres presentan una sintomatología común, es necesario saber que las mujeres presentan ciertas particularidades. Estos son los síntomas que se dan en mujeres y de esta forma saber mejor cómo actuar si una persona sufre un ictus: 

Método FAST: señales de alarma de un ictus

El método FAST («rápido» en inglés) es el procedimiento clave para saber cómo actuar si una persona sufre un ictus o sospecha de ello. La posterior recuperación, la mayor o menor gravedad de las secuelas e incluso la vida de la persona que está sufriendo el accidente cerebrovascular depende en gran medida de la rapidez con la que se detecta y se actúa. A través de cuatro sencillos pasos, podemos confirmar si estamos padeciendo o no un ictus: 

Infografía sobre el método FAST para identificar ictus.

Otros síntomas de ictus

A pesar de que los arriba mencionados son los síntomas que mejor señalan que se está produciendo un accidente cerebrovascular, es importante que también pueden darse otros síntomas que no deben ignorarse a la hora de saber cómo actuar si una persona sufre un ictus

Primeros auxilios

Al tratarse de una situación de emergencia, saber primeros auxilios es imprescindible para saber cómo actuar si una persona sufre un ictus, además hacerlo con la mayor rapidez y calma posibles. Tras notificar la situación a los servicios de emergencia, es importante seguir una serie de maniobras de primeros auxilios: 

  1. Sitúa a la persona boca arriba. Apoya su cabeza y hombros en almohadas o en cualquier otro soporte. 
  2. Determina si respira. Acerca tu oído a la boca para notar si respira. Si lo hace, sáltate el paso 3. 
  3. Inicia la reanimación pulmonar en caso de que la persona no respire. Tapa con una mano su nariz y sostén la otra con la barbilla. Después, tendremos que realizar el boca a boca, insuflando aire en sus pulmones durante dos segundos. Esta maniobra debe repetirse dos veces. 
  4. Comprueba el pulso. Si no tiene, inicia la reanimación cardíaca. Para ello, tendrás que colocar el talón de la mano sobre el esternón, poniendo la otra encima y presionando el tórax entre 4 y 5 cm. rítmicamente y un total de 15 repeticiones. 
  5. Si no respira ni tiene pulso, acompasa el masaje cardíaco con dos reanimaciones pulmonares y repetirlo cuatro veces. 
  6. Si reacciona, colocar a la persona en posición lateral de seguridad. 

Consecuencias y secuelas

Tras sufrir un accidente cerebrovascular, el paciente puede presentar secuelas y complicaciones físicas o cognitivas. Las secuelas físicas pueden abarcar desde trastornos del lenguaje hasta problemas de movilidad. También pueden darse alteraciones en el estado de ánimo y en la cognición, como una merma en la memoria. 

Las secuelas varían en función de la gravedad de la lesión y de su ubicación, siendo las más frecuentes: 

Tratamiento y recuperación

Tras el diagnóstico y la estabilización, aún queda camino por delante para saber cómo actuar si una persona sufre un ictus. Lo primero que harán los profesionales sanitarios será determinar un tratamiento que varía en función del origen del accidente cerebrovascular, pero es necesario que comience lo antes posible. 

En algunos casos, es necesaria una intervención quirúrgica en la que retirar coágulos o reducir la presión intracraneal, que puede causar una hemorragia. En el caso de los pacientes que han sufrido un ictus isquémico, se les pauta un tratamiento crónico de anticoagulantes para evitar que se produzca otra réplica. 

Sufrir un ictus también implica someterse a un proceso de rehabilitación y no siempre se consigue una recuperación completa, sobre todo en los casos más graves. Este procedimiento suele comenzar en fases precoces durante el mismo ingreso hospitalario una vez ya no se necesita guardar reposo. 

En las lesiones moderadas o graves, la mayor parte de la recuperación se da en los tres primeros meses tras el ictus, pero esta puede alargarse en función de las necesidades del paciente. La rehabilitación también sirve de ayuda al paciente para adaptarse y asimilar su nueva situación, buscando que recupere la autoestima y mejorar su autonomía. 

Una mujer mayor se lleva una mano a la cabeza, dando a entender que le duele.
Las mujeres sufren una serie de síntomas específicos a la hora de reconocer si se está sufriendo un ictus.

Consejos para cuidadores y familiares

El acompañamiento, la comprensión y los cuidados posteriores son clave en la forma de actuar si una persona sufre un ictus. La Sociedad Española de Neurología (SEN) recomienda una serie de hábitos que pueden ayudar a prevenir un ictus:

Tanto pacientes como cuidadores y/o familiares deben saber que tras un ictus, la vida de la persona afectada cambiará en el ámbito social, en sus tareas diarias y en su actividad física. Es imprescindible que estas tres áreas se atiendan por el ambiente más próximo al paciente. 

Involucrar a la persona en planes, emplear dispositivos que mejoren la comunicación, ayudarles a comer, a ducharse o acompañarles en sus actividades físicas adaptadas (tanto sirviendo de apoyo como planificándolas con ellos, y siempre con el visto bueno de un profesional de la salud) son algunas de las acciones que familiares y amigos pueden llevar a cabo para que la persona afectada se recupere y continúe con su vida con la mayor normalidad posible. 

Existen una serie de innovaciones tecnológicas diseñadas para asegurar la tranquilidad y seguridad de la persona y de sus seres queridos. Los relojes de teleasistencia, como Senzia, están pensados para garantizar la autonomía de la persona usuaria pero sin renunciar a la tranquilidad que aporta la teleasistencia domiciliaria certificada. 

Si quieres saber más sobre este servicio, puedes contactar con nosotros llamando al teléfono gratuito 900 123 700, a través del correo info@atenzia.com o escribirnos a nuestro WhatsApp. Si lo deseas, también puedes acudir a cualquiera de nuestras oficina. ¡Te atenderemos encantados! 

Preguntas frecuentes

¿Cómo debo actuar si no hay nadie más conmigo?

Conocer el método FAST es indispensable a la hora de saber cómo actuar si una persona sufre un ictus, tanto si te encuentras solo o en compañía, pues con unos sencillos pasos se identifica fácilmente. Lo primero que debemos hacer es llamar al 061 o al 112 y, si es posible, anotar la hora del inicio de los síntomas para que los servicios sanitarios sepan mejor cómo abordar la situaciónTras la llamada de socorro y si puede, se recomienda avisar a un familiar o a cualquier otra persona de confianza de su red de cuidados. 

¿Qué no debo hacer en caso de ictus?

Por encima de todo, nunca subestimes el dolor y esperes a que se te pase. Cada minuto cuenta si estás sufriendo un accidente cerebrovascular, pues si se agrava, puede ocasionar hasta el fallecimiento de la persona afectada. Avisa lo antes posible a los servicios sanitarios y nunca pienses en "evitar molestar". Tampoco tomes medicamentos pensando que pueden paliar la situación, ni avisar al médico de cabecera para que le dé un diagnóstico. 

¿Cómo traslado de forma adecuada a la persona que sufre el ictus?

Es muy habitual que nos invadan los nervios a la hora de saber cómo actuar si una persona sufre un ictus. No dejar que nos domine la situación y pasar a la acción es determinante. Si podemos trasladar al paciente a los servicios sanitarios por nuestros propios medios, es importante ir lo antes posible, con el mayor cuidado y evitar cualquier golpe o impacto en la cabeza para que no se agrave una situación ya de por sí delicada. 

¿Se puede prevenir un segundo ictus?

Como casi en cualquier ámbito, la prevención es un factor clave. Reducir los factores de riesgo que podemos controlar es indispensable, además de la realización de controles periódicos de la presión arterial. Una dieta para controlar la tensión alta puede ayudar también a establecer unos buenos hábitos de prevención.

Cuidar de la salud mental es también indispensable, pues el estrés y la ansiedad en adultos mayores pueden desencadenar un segundo ictus. Por suerte, el ejercicio físico va de la mano del bienestar mental: ayudan a reducir la carga mental. Si deseas establecer una rutina, deberás consultar previamente con un médico para qué indique cuáles son los ejercicios que más servirán de ayuda en función de tus necesidades. 

Conclusión

La acción inmediata en una situación límite es el primer paso de cómo actuar si una persona sufre un ictus. Conocer herramientas como el método FAST o primeros auxilios básicos es muy importante, pues pueden salvar vidas o evitar secuelas más graves. Saber qué tipos de ictus existen y que es probable sufrir secuelas nos prepara para afrontar lo mejor posible la realidad tras un accidente cerebrovascular. Abrazar medidas saludables también es de vital importancia para evitar que tenga lugar un segundo ictus. 

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