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Por qué un anciano no quiere comer

06/04/2021

Plato de salmón presentado de forma apetecible por si un anciano no quiere

Tener una correcta alimentación es necesario en todas las etapas de la vida, pero lo es aún más en la tercera edad. Por este motivo, uno de los grandes problemas durante la vejez es la desnutrición.

En este sentido, es importante conocer por qué un anciano no quiere comer para encontrar una solución o, al menos, para saber cuándo debemos acudir a un profesional médico. En este artículo te explicamos cuáles son las posibles causas de la escasez de apetito, sus consecuencias y consejos para el cuidado de personas mayores sin ganas de comer.

Causas de la disminución del apetito

La falta de apetito puede deberse a varias causas y conocerlas nos puede ayudar a encontrar una solución. Entre las causas más frecuentes podemos encontrar:

  • Patológicas: como son la anorexia y la bulimia, casi todos los tipos de cáncer, problemas respiratorios, infección por VIH, problemas hepáticos y de hipotiroidismo, infecciones intestinales o algunos tipos de trastornos cardíacos.
  • Consumo de medicamentos.
  • Intolerancia a ciertos alimentos.
  • Psicológicas: es común que el duelo, la depresión, el estrés u otras formas de malestar psicológico causen una ausencia de apetito.

Además de lo anterior, existen las causas fisiológicas que se deben a cambios naturales y, por tanto, no son motivo para alarmarnos. Por ejemplo, los cambios estacionales, el embarazo o un cambio en los alimentos, son algunas razones fisiológicas de la falta de ganas de comer. Sin embargo, si la ausencia de apetito dura varias semanas, es recomendable ir al médico para descartar otros factores que supongan un riesgo para nuestra salud.

Cómo afecta el verano a nuestra alimentación

Una de las causas fisiológicas de la pérdida de apetito, que ya hemos mencionado, son los cambios estacionales. Concretamente, en el caso del verano, son varios los factores que pueden conllevar que tengamos menos ganas de comer, entre ellos:

  • El cuerpo deja de necesitar más energía para regular su temperatura, lo que disminuye la necesidad de ingesta calórica.
  • Basar la alimentación en productos altos en calorías como fritos, procesados o, incluso, alcohol.
  • Cambio en la rutina de comidas, lo que produce malestares debido a acciones como saltarnos alguna comida para después comer mucho de golpe.

Estas circunstancias, que se suelen dar durante las vacaciones de verano, pueden hacer que cambiemos nuestros hábitos alimenticios, comiendo menos y peor. Como consecuencia, podemos llegar a experimentar una serie de riesgos para nuestra salud.

Por qué con la edad se come menos

La disminución del apetito es algo que se puede observar casi siempre entre los adultos mayores. Generalmente, esto ocurre porque las personas mayores necesitan ingerir menos cantidad de alimentos, ya que su actividad física y gasto energético se ven reducidos.

También, como se ha mencionado antes, los fármacos pueden estar detrás de por qué un anciano no quiere comer. En este sentido, es común que la ingesta de medicamentos sea mayor conforme envejecemos, debido a ciertas enfermedades propias de la tercera edad que debemos tratar.

Otros factores que influyen en la falta de apetito en personas mayores son:

  • Patologías como las del aparato digestivo, la insuficiencia cardíaca o las demencias.
  • Reducción de la percepción de los olores y el gusto.
  • Trastornos psicológicos como la depresión.
  • Aislamiento social.

Todo esto puede provocar la pérdida de apetito en las personas mayores, a la que se conoce como hiporexia.

Consecuencias de la falta de apetito

La pérdida de apetito hace referencia a la disminución o a la falta del deseo de comer, la cual puede aparecer de manera puntual y no tener consecuencias, o bien prolongarse en el tiempo. Respecto al último caso, esta larga ausencia de ganas de comer podría acarrear alteraciones importantes en la salud.

En este sentido, las consecuencias más habituales de no tener apetito durante varias semanas son las siguientes:

  • Cansancio, debilidad y fatiga.
  • Disminución de las defensas.
  • Pérdida de peso.
  • Desnutrición y deshidratación.
Blísters y mano con medicamentos, una de las posibles causas de la hiporexia en ancianos
Porque un anciano no quiere comer, su sistema inmunológico se debilita, lo que supone que puede llegar a sufrir cualquier enfermedad infecciosa.

Cómo evitar carencias nutricionales

La mayoría de las vitaminas abundan en una dieta normal, por lo que comiendo de forma variada y equilibrada no debemos preocuparnos por ninguna carencia nutricional. Sin embargo, porque un anciano no quiere comer, podemos encontrarnos con un déficit de vitaminas en el mayor que requiere tomar medidas para evitar que sufra una malnutrición.

Por este motivo, debemos estar atentos a posibles síntomas que muestren alguna carencia nutricional en el anciano, siendo las siguientes las más frecuentes:

  • Falta de proteínas: agotamiento, pérdida de volumen muscular, tendencia a sufrir infecciones y retención de líquidos.
  • Falta de hierro: somnolencia, problemas de concentración, palidez, mareo, dolor de cabeza, uñas quebradizas y caída de cabello.
  • Falta de magnesio: nerviosismo, mareos, calambres musculares y tendencia a la depresión.
  • Falta de yodo: insomnio, irritabilidad, sensación de mucho calor o mucho frío, tendencia a la depresión y pérdida o ganancia de peso inexplicable.
  • Falta de vitamina B: cansancio, falta de sensibilidad en las extremidades, tendencia a la depresión y diarrea.
  • Falta de vitamina D: debilidad muscular, dolor de huesos y osteoporosis.
  • Falta de vitamina B12: cansancio, problemas de concentración, anemia, alteración de las mucosas, sensación de adormecimiento y desorientación.

Para prevenir las carencias nutricionales en un anciano que no quiere comer podemos recurrir a suplementos alimenticios que cubran los nutrientes que no consumen por su falta de apetito.

No obstante, existen otras medidas para que el mayor consuma todos los alimentos que necesita y que puedes consultar en nuestro artículo: ¿Cómo abrir el apetito a una persona mayor? Pautas y consejos a seguir.

¿Qué deben comer?

Como ya hemos mencionado, es fundamental contar con una dieta variada, sobre todo en la tercera edad, para evitar la desnutrición. En concreto, hay una serie de alimentos imprescindibles que deben estar en el menú de todos los adultos mayores, como son:

  • Alimentos con muchos nutrientes y sin demasiadas calorías extra: frutas y vegetales.
  • Granos integrales: avena, pan y arroz integrales.
  • Alimentos bajos en colesterol y grasas: nueces, semillas, leche descremada, queso bajo en calorías, pescados, carnes magras, aves, aceite de oliva y legumbres.

Asimismo, es importante evitar las comidas con calorías vacías o huecas, por ejemplo, fritos, productos horneados, bebidas azucaradas y alcohol, y los alimentos que contienen grasas saturadas y trans.

También debemos beber los suficientes líquidos para no deshidratarnos, ya que algunas personas pierden la capacidad de sentir sed a medida que envejecen. Además, ciertos medicamentos pueden aumentar la necesidad de mantenernos hidratados. En este sentido, podemos añadir a nuestra dieta alimentos ricos en agua como ensaladas o cremas frías.

Cuándo contactar a un profesional médico

Si además de la falta de apetito sufrimos otros síntomas, como pérdida de peso rápida o alguno que refleje una carencia nutricional, debemos acudir al médico. Por ejemplo, es necesario observar si hay aumento de los latidos cardíacos, cansancio extremo, fiebre, irritabilidad o depresión, entre otros.

En el caso en el que el médico confirme que padecemos de un cuadro de desnutrición, es recomendable buscar orientación de un nutricionista para que nos indique la ingesta de suplementos nutricionales que necesitamos.

Por otra parte, ante la pérdida de apetito causada por tomar medicamentos, debemos preguntar al proveedor respecto al cambio de la dosis o el fármaco y no dejar de tomarlo por nuestra cuenta.

Qué se puede esperar en el consultorio médico

Mediante la consulta con el profesional médico podremos saber si nos encontramos ante un cuadro de desnutrición. Para ello, el doctor empezará con un examen físico, verificará nuestra talla y peso, y nos hará una serie de preguntas sobre nuestra alimentación e historia clínica.

Generalmente, el médico solicita la realización de algunos exámenes para que se identifique la causa de la falta de apetito como radiografía, ultrasonido o análisis de sangre y orina.

Solo en caso de desnutrición grave se suministran nutrientes de forma intravenosa, lo que puede requerir hospitalización.

Consejos para cuidar a un anciano que no quiere comer

Si observas que la persona mayor con la que pasas tiempo ha perdido el apetito de forma preocupante, hay varias medidas que podemos tomar para cuidarle y que el problema no se agave. Entre ellas, las más recomendables son:

  • Lleva un registro de lo que come y bebe a lo largo del día para controlar la ingesta de calorías y nutrientes del anciano.
  • Evita el aburrimiento con los menús, presenta los platos de forma atractiva y utiliza cuando sea posible alimentos que sabes que son sus favoritos.
  • Ofrécele cantidades pequeñas y repartidas varias veces al día (5 o 6 comidas).
  • Dale la comida en el momento que le apetezca.
  • Acompáñale en la hora de comer, no dejes que coma solo y dale el tiempo que necesita.
  • Prepara alimentos de fácil masticación y no demasiado calientes.

Asimismo, debemos intentar involucrar al mayor en la compra, elección y preparación de las comidas, todo lo que permita su estado de salud. Esto es importante, ya que otro de los factores detrás de por qué un anciano no quiere comer es la falta de autonomía, causada por un cierto grado de dependencia u otras enfermedades que impiden su independencia.

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