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Vitaminas para personas mayores de 80 años

29/04/2022

Mujer cortando frutas en una tabla junto a unas capsulas multivitamínicas

Las vitaminas son esenciales para el correcto funcionamiento del organismo y podemos obtener la mayoría de ellas a través de los alimentos que consumimos. Por este motivo, la buena alimentación es un aspecto fundamental para la salud y el bienestar.

En el caso de las personas mayores, una dieta saludable puede ayudarles a retrasar o reducir muchos problemas relacionados con el envejecimiento, además de prevenir las graves consecuencias de la malnutrición en la tercera edad. Aquí te explicamos cuáles son las vitaminas para personas mayores de 80 años más importantes, sus beneficios y de qué alimentos se pueden obtener.

Déficit vitamínico en personas mayores

Como hemos mencionado, comer correctamente en la tercera edad es imprescindible para la salud, el bienestar y la calidad de vida. Sobre todo, es importante tener una dieta equilibrada que incluya todos los nutrientes esenciales, entre los que se encuentran las vitaminas.

No obstante, hay varios factores frecuentes en la tercera edad que pueden causar problemas a la hora de comer, entre ellos:

Como consecuencia, los mayores pueden experimentar falta de apetito, dificultad para comer o, incluso, la imposibilidad de tragar ciertos alimentos. Por este motivo, es necesario cuidar la alimentación de los adultos de edad avanzada para evitar graves problemas de salud.

En este sentido, una mala nutrición por no tener una dieta adecuada o lo suficientemente equilibrada puede conllevar uno o varios déficits vitamínicos. A continuación, te mostramos cuáles son las vitaminas para personas mayores de 80 años más importantes y las consecuencias de sufrir un déficit de cada una de ellas.

Vitamina D

En primer lugar, una de las vitaminas esenciales para personas mayores de 80 años es la vitamina D. Concretamente, este nutriente contribuye a regular los niveles corporales de fósforo y calcio.

Es decir, se trata de una sustancia que el cuerpo necesita para el desarrollo de los huesos. También, la vitamina D tiene una gran importancia para los sistemas nervioso, muscular e inmunitario.

Por lo tanto, un déficit de vitamina D puede conllevar una pérdida de densidad ósea, aumentando el riesgo de sufrir fracturas, debilidad muscular y patologías como la osteoporosis o la artritis reumatoide.

Además de por la falta de vitamina D en su alimentación, las personas mayores suelen tener déficit de este nutriente como consecuencia de un estilo de vida sedentario y por no salir de casa, ya que la luz solar también favorece la producción de esta vitamina en la piel.

Plato con naranjas y varios blíster de suplementos vitamínicos
Debido a la importancia de las vitaminas para las personas mayores de 80 años, si no pueden incorporar a su dieta ciertos alimentos, los médicos suelen recetar suplementos vitamínicos.

Vitamina C

Esta vitamina es un antioxidante que contribuye en la formación de vasos sanguíneos, cartílagos, músculos y colágeno en los huesos. Asimismo, se trata de un nutriente esencial para el proceso de curación del cuerpo.

En este sentido, la falta de vitamina C puede causar problemas graves para la salud como anemia, sangrado de las encías, hematomas y mala cicatrización de heridas.

Vitamina B12

Una de las vitaminas para personas mayores de 80 años más complejas y necesarias es la B12. En primer lugar, es necesaria por su papel en la formación de glóbulos rojos y el correcto funcionamiento de los nervios.

Sin embargo, se trata de un nutriente que el cuerpo ni produce de manera natural, es decir, para poder procesarlo se requiere por completo del proceso digestivo. Debido a los problemas recuentes que los adultos de edad avanzada tienen en las diferentes partes de la deglución, boca, faringe o esófago, entre otras, el déficit de vitamina B12 es común en la tercera edad.

Como consecuencia de esta carencia, los mayores tienen un mayor riesgo de sufrir anemia, fatiga e, incluso, un daño neurológico, en los casos más graves.

Vitamina B6

Igual que la vitamina B12, la B6 también es necesaria para el funcionamiento normal de los nervios y la formación de glóbulos rojos. Pero, además, este nutriente es fundamental para el metabolismo, la salud de la piel y el equilibrio del estado de ánimo.

Debido a la diversidad de funciones del organismo que dependen de este nutriente, su déficit puede causar síntomas muy variados, entre ellos:

  • Inflamación de la piel.
  • Sensación de hormigueo en manos y pies.
  • Enrojecimiento de la lengua o grietas en las comisuras de la boca.
  • Confusión e irritabilidad.
  • Depresión.
  • Anemia.

Por otra parte, aunque es muy poco frecuente, un exceso de vitamina B6 puede ser tóxico. Es decir, en niveles muy elevados, esta sustancia puede llegar a dañar los nervios, causando dolor y entumecimiento en las piernas y los pies.

Vitamina B9

También conocida como ácido fólico, la vitamina B9 es una sustancia imprescindible para la producción de glóbulos rojos y la síntesis del ADN.

Entre los síntomas comunes del déficit de ácido fólico, podemos experimentar fatiga, irritabilidad, dificultad respiratoria y mareos. Sin embargo, en casos graves, la falta de esta vitamina puede ocasionar alteraciones como ulceración de la lengua, diarrea, pérdida parcial del sentido del gusto y depresión.

Generalmente, la carencia ácido fólico es un problema común a cualquier edad, debido a que nuestro organismo almacena pequeñas cantidades de este nutriente. Esto hace que sea necesario tomar frecuentemente alimentos ricos en vitamina B9.

CUIDEO

¿De qué alimentos obtener estas vitaminas?

Aunque nuestro cuerpo puede producir vitaminas, como la D y la k, la gran mayoría las obtenemos de los alimentos que consumimos. Por este motivo, una alimentación variada y saludable es lo más recomendable si queremos evitar un déficit de vitaminas, sobre todo, en personas mayores de 80 años.

Para ello, nuestra dieta debe incluir las vitaminas que se encuentran en los siguientes alimentos:

  • Vitamina D: pescados grasos (salmón, atún, etc.), hígado, queso y huevo, entre otros.
  • Vitamina C: sobre todo, frutas y verduras, como naranja, tomate, pimiento y lechuga.
  • Vitamina B12: pescado, moluscos (almejas, mejillones y ostras), carne magra, huevos y leche.
  • Vitamina B6: frutos secos como nueces, legumbres (lentejas, judías blancas, etc.), pollo, plátano, pan integral y sardinas.
  • Vitamina B9: verduras, sobre todo, espinacas, acelgas y grelos, legumbres como las judías blancas, hígado y frutos secos (cacahuetes, almendras y avellanas).

Es importante señalar que la dieta debe ser balanceada, ya que algunas vitaminas en altas dosis pueden llegar a ocasionar problemas para la salud. Asimismo, hay enfermedades comunes en la tercera edad que pueden afectar a la absorción de los nutrientes, por lo que pueden correr el riesgo de sufrir déficits vitamínicos, aunque tengan una alimentación variada.

En este sentido, es recomendable acudir al médico o al nutricionista para conocer nuestro estado nutricional y la dieta más adecuada para nuestra condición de salud. Además, si necesitamos suplementos vitamínicos, debe ser un profesional sanitario el que los recete.

Beneficios de las vitaminas en adultos mayores

Aunque contar con los niveles adecuados de vitaminas en nuestro organismo es siempre necesario, las personas mayores deben tener mucho más cuidado con su estado nutricional. Es decir, el riesgo padecer déficit de vitaminas para personas mayores de 80 años es mucho más elevado que a otras edades.

En este sentido, los adultos de edad avanzada necesitan un aporte mayor de vitaminas, mediante una dieta equilibrada y, de ser necesarios, multivitamínicos diarios. De esta forma, no solo previenen las consecuencias de la desnutrición, también obtienen los siguientes beneficios:

  • Prevención de enfermedades cardiovasculares.
  • Reducción del riesgo de padecer cáncer.
  • Fortalecimiento óseo y muscular.
  • Freno de ciertos cambios relacionados con el envejecimiento.
  • Prevención de trastornos psicológicos.
  • Protección frente a infecciones.
  • Refuerzo del sistema inmunológico y nervioso.

No obstante, una buena alimentación no es el único hábito que debemos seguir para lograr un envejecimiento saludable. Igualmente, es necesario tener un estilo de vida sano que incluya una rutina diaria de actividad física moderada, ejercicios para entrenar nuestra mente, actividades que fomenten las relaciones sociales y otras motivaciones que nos ayuden a evitar el sedentarismo y el aislamiento social.

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