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Medicamentos y alimentación, ¿Qué debo tener en cuenta?

14/07/2021

Pastillero con medicación de una persona mayor con riesgo a una interacción entre medicamentos y alimentación

Es frecuente que las personas mayores cuenten con uno o varios tratamientos farmacológicos, debido a la aparición de ciertas patologías propias de la tercera edad. Esto supone que, a menudo, la toma de medicamentos coincide con el horario de comidas, pudiendo causar una interacción entre medicamentos y alimentación.

Desde la pérdida de efectividad de los fármacos, hasta problemas alimenticios, son varias las consecuencias de mezclar comidas con tratamientos sin habernos informado antes. Por este motivo, es importante conocer cuáles son los alimentos y fármacos que no debemos mezclar y cómo prevenir que nuestro tratamiento se vea perjudicado o sufrir una desnutrición.

¿Por qué es importante la interacción entre un medicamento y un alimento?

Al mezclar medicamentos y alimentación, podemos encontrarnos con una alteración en la forma en la que nuestro organismo asimila los fármacos y los nutrientes. Concretamente, esta modificación se denomina interacción, la cual puede darse de dos formas diferentes:

  • Interacciones de los alimentos sobre los medicamentos: cuando un alimento perjudica a la efectividad de los fármacos.
  • Interacciones de los medicamentos sobre los alimentos: cuando un medicamento conlleva la mala absorción de un nutriente.

También es posible que ambos casos se den a la vez, lo que se consideraría una interacción bidireccional.

Asimismo, la interacción entre un medicamento y un alimento puede tener consecuencias muy variadas y de diferente intensidad. De hecho, cuando este problema es grave y relevante, es necesario reajustar la dosis del medicamento, algo que siempre debe hacer un profesional médico.

El riesgo no es el mismo en todas las personas

Los efectos de la interacción entre un medicamento y un alimento no son siempre los mismos, ya que las reacciones son diferentes dependiendo de cada persona. En este sentido, existen una serie de factores que pueden incrementar el riesgo al tomar simultáneamente ciertos alimentos y medicamentos, como son:

Otro de los factores más relevantes es la edad, ya que las personas mayores cuentan con mayor riesgo a sufrir una interacción entre medicamentos y alimentación. Esto se debe, sobre todo, a que son el grupo de edad que más fármacos consume y a los cambios fisiológicos que experimentamos en la tercera edad, los cuales pueden empeorar los efectos negativos de la interacción entre un medicamento y un alimento.

Además de estas características personales, la cantidad y composición del alimento que ingerimos también es relevante para determinar la gravedad de la interacción. Es decir, si al ingerir el medicamento nuestro tracto gastrointestinal contiene alimentos, el metabolismo del fármaco se puede ver alterado.

Persona mayor utilizando un ordenador al lado de varios botes de suplementos de vitaminas, para combatir una posible desnutrición por la interacción entre medicamentos y alimentación
Además del mayor riesgo a sufrir una interacción entre medicamentos y alimentación, también es común que las personas mayores padezcan déficits nutricionales.

¿Qué consecuencias pueden tener estas interacciones?

Como hemos mencionado, la interacción entre medicamentos y alimentación puede repercutir en el efecto de los fármacos, en el de los nutrientes o en ambos a la vez. Por este motivo, tenemos que diferenciar entre las consecuencias que podemos sufrir si los alimentos afectan al metabolismo de los medicamentos o si son los fármacos los que perjudican la absorción y utilización de nutrientes.

Para empezar, las interacciones farmacodinámicas, aquellas en las que el alimento modifica los efectos de los medicamentos, pueden causar:

  • Ineficacia: disminución de los efectos farmacológicos.
  • Riesgo de toxicidad: aumento de los efectos farmacológicos.

Por otra parte, en la interacción de un medicamento sobre los alimentos, las consecuencias son fundamentalmente nutricionales. En este sentido, los fármacos pueden reducir la cantidad de nutrientes que nuestro organismo asimila y utiliza, aumentando el riesgo de déficits nutricionales que pueden desembocar en una desnutrición o malnutrición.

¿Qué alimentos y medicamentos no debemos mezclar?

Aunque hemos mencionado que cada persona reacciona diferente al mezclar medicamentos y alimentación, hay una serie de combinaciones que debemos evitar. En este sentido, estas son algunas de las interacciones que modifican los efectos farmacológicos más comunes:

La primera combinación que debemos evitar es la de la leche y productos ricos en calcio con:

  • Suplementos de hierro
  • Muchos antibióticos.

En segundo lugar, no debemos tomar los siguientes medicamentos con zumo, sobre todo, de pomelo:

  • Fármacos para el tratamiento de la psoriasis, artritis reumatoide, cáncer, osteoporosis y alergias.
  • Antibióticos, como la ciprofloxina y levofloxacina.
  • Estrógenos.
  • Antiácidos.

Otro de los líquidos que puede causas una interacción con ciertos tratamientos es el café, que no debemos mezclar con:

  • Alendronato, usado por pacientes con osteoporosis.
  • Antibiótico penicilina.
  • Antiasmáticos.

También es importante evitar el consumo excesivo de sal o de alimentos ricos en sal, si seguimos un tratamiento para la hipertensión o la hipotensión.

Asimismo, los alimentos ricos en vitamina K, por ejemplo, verduras de hoja verde, vegetales crucíferos o el hígado, pueden repercutir en la efectividad de los anticoagulantes. De hecho, además de las personas mayores, los pacientes que toman fármacos anticoagulantes o trombolíticos también son un grupo de especial riesgo de sufrir interacciones entre medicamentos y alimentación.

Por último, las bebidas alcohólicas no solo alteran la efectividad del tratamiento farmacológico, también pueden ocasionar síntomas como náuseas, vómitos, fatiga, desmayos e, incluso, problemas del corazón y dificultades respiratorias. Por este motivo, aunque puede causar una interacción más grave con ciertos medicamentos, como norma general, debemos evitar el consumo de alcohol con la toma de cualquier medicamento.

También hay casos en los que un medicamento no debe tomarse con el estomago vacío, por ejemplo, los antiinflamatorios para el dolor y la fiebre.

Hay medicamentos que reducen la absorción de las vitaminas

Además de alimentos que alteran los efectos de los fármacos, también hay medicamentos que impiden a nuestro organismo absorber correctamente las vitaminas que contiene nuestra dieta. Entre los casos más relevantes de fármacos que pueden causar hipovitaminosis, destacamos los siguientes:

  • Antibióticos: concretamente los que contienen tetraciclina, pueden impedir la absorción de vitaminas como la B2, B3, B5, B6, B8, B9 y B12.
  • Anticonceptivos: disminuyen el uso de las vitaminas C, B6, B9 y B12.
  • Antiepilépticos: influyen en el metabolismo de las vitaminas D, K y B12. 
  • Laxantes: repercuten en la absorción de las vitaminas D, E y B12.
  • Fármacos para tratar el colesterol: evitan que el organismo asimile correctamente las vitaminas A, D, K y B12.
  • Anticoagulantes, como la heparina: modifican la asimilación de la vitamina D en nuestro organismo.

Son muchos los fármacos que pueden repercutir en nuestro estado nutricional, no solo reduciendo la absorción de vitaminas, sino también la de micronutrientes como el hierro, zinc, magnesio, etc.

¿Cuáles son las pautas generales a seguir?

Es posible minimizar las interacciones entre fármacos y nutrientes, si tenemos en cuenta toda la información de los puntos anteriores. Asimismo, es necesario seguir una serie de sencillas pautas para asegurarnos de que nuestros medicamentos y alimentación no se ven modificados. Estas son:

  1. Atención a los prospectos: cuando vayamos a comenzar un tratamiento, lo primero es leer atentamente el prospecto, donde aparece información sobre los alimentos que pueden interaccionar con el fármaco.
  2. Dar a conocer al médico nuestros datos alimenticios: antes de comenzar cualquier tratamiento, es importante que el profesional médico conozca todas nuestras peculiaridades nutricionales. Por ejemplo, si somos alérgicos o intolerantes a algún alimento, si estamos siguiendo alguna dieta concreta o, sobre todo, si tomamos algún complemento alimenticio.
  3. Respetar las instrucciones médicas: seguir fielmente las pautas que nos impone el profesional sanitario es fundamental para prevenir cualquier riesgo de desnutrición, ineficacia del fármaco o intoxicación.
  4. Evitar el zumo de pomelo y el alcohol: aunque no todos los alimentos alteran los efectos de los medicamentos, estos dos tipos de bebidas son los que más pueden interferir en la metabolización de los fármacos y en su efectividad en nuestro organismo.

¿Cuáles son las medidas de prevención que debemos tener en cuenta?

Además de leer los prospectos, consultar con un profesional sanitario y el resto de los puntos anteriores, para prevenir una interacción entre medicamento y alimentación es esencial la cuestión de cuándo tomar el fármaco con respecto a las comidas que se realizan durante el día.

Es decir, debemos adaptar el horario de las comidas para que no coincidan con las horas establecidas para nuestra toma de medicamentos. De esta forma, podremos respetar aquellos alimentos que debemos tomar en ayunas, es decir, sin que haya una ingesta de alimentos 1 hora antes y 2 horas después haber tomado el fármaco, como mínimo.

En este sentido, la mayoría de los medicamentos pueden o deben tomarse con un vaso de agua y el estómago vacío, reduciendo considerablemente el riesgo de una interacción. Sin embargo, hay tratamientos farmacológicos que pueden dañar nuestro aparato digestivo si no hemos comido en el momento o poco antes de ingerir el medicamento.

Cuando la interacción entre el medicamento y el alimento es grave o no puede evitarse, debemos acudir al médico para que valore la necesidad del paciente de tomar suplementos nutricionales y ajustar la dosis del tratamiento farmacológico.

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