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Cómo afecta la soledad en las personas mayores

31/03/2021

La soledad en la tercera edad es uno de los principales problemas en la actualidad, llegando a afectar a casi la mitad de la población con más de 80 años. Conforme envejecemos, la pérdida progresiva de los refuerzos sociales, culturales y familiares pueden desencadenar en un aislamiento social.

A su vez, esta falta contacto con otras personas puede ser la causa de otras afecciones como la depresión, el deterioro cognitivo o la aparición de otras patologías. El ser capaz de conocer cómo afecta la soledad en las personas mayores nos ayudará en gran medida a prevenir su aparición.

En este artículo te explicamos los factores de riesgo de esta enfermedad silenciosa, sus efectos en la salud y consejos para que no derive en una patología crónica.

Factores de la soledad en los adultos mayores

Según datos del Imserso, 6 de cada 10 personas que viven solas sufren la soledad no deseada. Sin embargo, el aislamiento social no es el único factor que puede hacer a una persona sentirse sola, ya que la soledad subjetiva puede darse independientemente de la cantidad de contactos sociales que tengamos.

Por este motivo, es importante saber cómo afecta la soledad en las personas mayores, así podremos detectar si nos sentimos solos, aunque estemos rodeados de gente. En primer lugar, antes de conocer los efectos de esta afección, es importante conocer los factores de riesgo de la soledad no deseada que se dan, sobre todo, en la tercera edad.

  • Síndrome del nido vacío: cuando los hijos deciden emanciparse y se distancian de los padres, estos pueden sufrir un sentimiento de tristeza y soledad, conocido como el síndrome del Nido Vacío.
  • Malas relaciones con la familia: el deterioro de los lazos familiares puede ser una causa de la aparición de soledad en el mayor.
  • Duelo por un ser querido: uno de los acontecimientos más traumáticos para las personas mayores es la muerte del cónyuge y cuanto más unida esté la pareja, mayor será el impacto emocional. Asimismo, cuando envejecemos tenemos afrontar la pérdida de amigos u otras personas de nuestro entorno.
  • Prejuicios sociales: debido a la visión negativa que tenemos sobre la vejez, el adulto mayor se siente excluido de la sociedad, sintiéndose inútil y una carga.

Con el envejecimiento, se viven algunas experiencias especialmente duras que pueden llegar a ser perjudiciales para nuestra salud. Además, la soledad también puede darse por ciertos dolores y patologías propias de la tercera edad que empujan al mayor a aislarse por falta de ganas de relacionarse, de salir de casa o por sentirse triste y deprimido.

Efectos de la soledad en adultos mayores

Respecto a la cuestión de cómo afecta la soledad no deseada en las personas mayores, se trata de una afección que perjudica en gran medida a la calidad de vida durante la vejez.

Según varios estudios, el aislamiento social aumenta significativamente el riesgo de una persona de morir prematuramente. Es decir, la soledad no solo se siente mal, sino que también puede ser perjudicial para la salud, al igual que lo es el tabaquismo, la obesidad o el sedentarismo. 

Para saber cómo afecta la soledad en las personas mayores debemos conocer el estado de salud, físico y mental, del paciente.

Patologías de la soledad en el adulto mayor

Debido a su efecto en la salud física, mental y emocional, la soledad no deseada hace a las personas mayores más vulnerables ante ciertas patologías. Es decir, los ancianos corren mayor riesgo de contraer enfermedades cuando se sienten solos, además de disminuir su calidad de vida y bienestar.

Entre las patologías más comunes causadas por la soledad en las personas mayores, podemos encontrar:

  • Demencia.
  • Hipertensión.
  • Enfermedades cardiovasculares.
  • Diabetes.
  • Numerosas infecciones.
  • Depresión.
  • Pérdida de audición.

Todo esto muestra la importancia de poner en marcha planes de acción e intervención contra la soledad en las personas mayores.

Jubilación: ¿Alivio o una desdicha?

Tras la salida del mercado laboral, las personas mayores pueden experimentar una pérdida de autoestima, sumado a una reducción de poder adquisitivo. Asimismo, cuando dejamos de ir a trabajar, abandonamos las relaciones sociales que teníamos diariamente con nuestros compañeros.

Esta falta de contacto con amigos y de recursos económicos hace que muchas personas jubiladas ocupen su tiempo libre únicamente en actividades domésticas y, por tanto, acaban aislándose socialmente y sintiéndose solas.

Por este motivo, es importante gestionar bien los momentos de ocio en esta nueva situación, además de calcular nuestra pensión de jubilación con anterioridad. De esta forma, podremos disfrutar de la jubilación, sabiendo en que ocupar nuestro tiempo libre y manteniéndonos activos.

Cómo cubrir el tiempo libre después de la jubilación

Para evitar la soledad no deseada es fundamental realizar actividades lúdicas que cubran el tiempo libre que deriva de la falta de trabajo. En este sentido, la jubilación es una etapa para vivir momento de ocio que, a su vez, nos permitan seguir relacionándonos con otras personas.

  • Actividad física: por ejemplo, montar en bicicleta, apuntarse a natación, tomar clases de baile o practicar pilates son actividades suaves que nos permiten mantenernos en forma y relacionarnos con los demás.
  • Contacto con la naturaleza: paseando, haciendo senderismo o dedicándonos a la jardinería.
  • Actividad mental: los ejercicios cognitivos nos ayudan a mantener activa la mente y potenciarla.
  • Juegos de mesa: sirven para estimular la agilidad mental y favorecer la participación social. Entre los más populares están el dominó, las cartas, el bingo y el parchís.
  • Actividades creativas: como pintar, cocinar, manualidades u otras acciones que estimulen nuestras habilidades sociales, cognitivas y motrices.

Además de mantenernos activos con las actividades anteriores, también es importante conservar las relaciones con amigos, familia o compañeros. Con todo esto, podemos conseguir reforzar nuestro estado emocional, evitando el aislamiento social y la soledad no deseada.

CONSEJOS PARA GESTIONAR LA SOLEDAD

Luchar contra la soledad en personas mayores no es responsabilidad exclusiva de quien la sufre, sino de todo su núcleo, tanto familiar como social. Para ello, debemos conocer la situación del mayor para luego hacer frente a la situación y proponer soluciones que eviten que el estado del paciente empeore.

Aquí te dejamos algunos consejos para gestionar la soledad y que esta no desemboque en un aislamiento social, depresión u otra patología crónica:

Reconoce el problema

En primer lugar, debemos diferenciar entre estar solos y disfrutar de ello, y sentir que siempre estamos solos y no tenemos otra opción. Una vez que sabemos cómo nos sentimos y cómo afecta la soledad en las personas mayores, tenemos que buscar un cambio en nuestro entorno social para alejar el sentimiento negativo que esta angustia nos genera.

En el caso de no conocer que factores nos han llevado a esa situación de soledad, podemos acudir a un especialista para que nos ayude a encontrar las causas y nos oriente acerca de la terapia que más nos conviene.

Utiliza la tecnología

El mundo virtual ofrece nuevas formas de conectarnos con los demás que pueden ayudarnos a superar la soledad. Por ejemplo, las redes sociales o los sitios para encontrar pareja son formas de interactuar y socializar con los demás, sin tener que salir de casa si algún día no podemos por algún motivo de salud.

Sin embargo, es importante que este uso de las tecnologías sea en pequeñas dosis para evitar el aislamiento social, pero sin que esto suponga dejar de vivir en la realidad.

Encuentra cómo contribuir en la sociedad

Hay muchas cosas que podemos hacer para sentirnos socialmente útiles después de haber abandonado el mundo laboral. Por ejemplo, trabajar con otros por una buena causa puede ayudar de forma efectiva a combatir la soledad. En este sentido, las actividades de voluntariado reducen el estrés y los sentimientos de depresión, además de fomentar las relaciones sociales.

Al igual, podemos hacer una lista con tareas pendientes que no hicimos por falta de tiempo. Cuando logramos terminar algo que llevábamos mucho tiempo queriendo hacer nos sentimos realizados, lo que aumenta nuestra autoestima y mejora nuestra salud emocional.

Cuídate

Además de evitar el aislamiento social, no hay que olvidar la importancia de una vida saludable para prevenir la soledad en personas mayores.

Hacer ejercicio, seguir una dieta saludable, tener una buena higiene del sueño y tomar el sol son algunos hábitos saludables que nos aportan grandes beneficios para nuestra salud y no ayudan a combatir la soledad no deseada.

Compañía: La medicina perfecta contra la soledad

La compañía y el apoyo son fundamentales para prevenir que las personas mayores se sientan solas. Desde los viajes del Imserso, hasta las actividades en hogares para jubilados, cuanto más tiempo estemos acompañados más difícil será que padezcamos de soledad no deseada.

En este aspecto, los grupos de apoyo, los servicios que ofrecen amistades o, incluso, tener una conversación con alguna persona durante el día, son acciones que contribuyen a superar la soledad y mejorar la salud en muchos aspectos.

Para aquellas personas que no tengan forma de moverse de sus casas, también existe la opción de tener visitas a domicilio o contar con la teleasistencia domiciliaria, para entablar conversación.

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