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Causas de la falta de apetito en adultos

12/02/2021

Con el envejecimiento, las personas experimentan diferentes cambios en el cuerpo y en la salud. Esto hace que el paso de los años conlleve un descenso gradual de nuestras capacidades físicas y mentales, aumentando la vulnerabilidad y la fragilidad de los mayores. Por este motivo, existen una serie de aspectos fundamentales que se deben cuidar en la vejez para prevenir todo tipo de enfermedades propias de la tercera edad y poder vivir con salud y bienestar.

Entre estos aspectos, uno de los más importantes es la alimentación. Sin embargo, es bastante común en las personas mayores la ausencia de ganas de comer, un problema que puede llegar a convertirse en un trastorno. En el siguiente artículo te explicamos las causas de la falta de apetito en adultos, cómo actuar ante esta y otros consejos para evitar que esta afección cause una malnutrición en los más mayores.

Qué es la hiporexia o falta de apetito

La pérdida de apetito en personas mayores se denomina hiporexia, un trastorno que se debe tratar, ya que puede provocar peligros tan graves para la salud como lo es la desnutrición.

Es decir, si nos encontramos con un adulto sin ganas de comer, debemos asegurarnos de que no se trate de algún trastorno alimenticio. De esta forma, podremos evitar que esta afección derive en una enfermedad o, si ya se sufre de alguna, que esta no adquiera ninguna complicación más.

Tipos de pérdida de apetito

En cuanto a los trastornos de la alimentación, estos son afecciones graves que se relacionan con las conductas alimentarias. Entre ellos, hay tres que, en mayor o menor grado, se caracterizan por causar una pérdida de apetito en las personas que los padecen, estos son:

  • Inapetencia: es una afección que produce una falta de apetito, continua o momentánea. A menudo conlleva una pérdida de peso repentina que puede inducir a un debilitamiento tanto físico como psicológico.
  • Anorexia: se caracteriza por el temor intenso a aumentar de peso y la percepción distorsionada de este. En consecuencia, la persona que sufre este trastorno sufre de una ausencia total del apetito y un peso corporal anormalmente bajo.
  • Hiporexia: es un estado en el que la persona va perdiendo poco a poco el apetito, afectando a más de 8 millones de personas en España. Esta patología difiere de la anorexia en cuanto a que, en este caso, la pérdida de apetito es parcial y no total.

¿Qué hacer cuando un anciano no quiere comer?

Cuando un paciente presenta alguna de las causas de la falta de apetito en adultos, existen varias medidas que debemos adoptar, siempre teniendo en cuenta las necesidades, enfermedades y situación de cada mayor. Entre las técnicas que podemos utilizar para estimular el apetito en una persona de edad avanzada, se recomienda:

  • Mantener al paciente activo, física y mentalmente.
  • Hacer compañía a la persona mayor mientras realiza ciertas actividades físicas, ve la tele y otras actividades diarias.
  • Ayudar en la preparación de las comidas, siguiendo una dieta equilibrada.
  • Controlar la medicación del enfermo.

Es común que las personas en soledad y sedentarias tengan un mayor riesgo a padecer de una pérdida de apetito en la tercera edad. Si los ancianos no cuentan con nadie que pueda acompañarlos en el día a día, existen servicios como la teleasistencia para mejorar su calidad de vida y evitar este tipo de trastornos alimenticios. 

Entre las causas de la falta de apetito en adultos, una de las más comunes es el aislamiento o soledad, por lo que es necesario hacer compañía a los más mayores para evitar este trastorno.

Qué alimentos son buenos para comenzar a recuperar el apetito

Para abrir el apetito de una persona mayor, es importante realizar una serie de cambios tanto en la dieta como en la planificación de comidas. De esta forma, podemos conseguir que el adulto siga una dieta con un gran valor nutricional y evitar la desnutrición. En este sentido, hay que evitar alimentos saciantes y optar por comidas que al mayor le gusten.

Realizando las 5-6 comidas con poco volumen, evitamos que sacien muy rápidamente y que lleguen a la próxima toma con más sentimiento de hambre. Además, es recomendable que se sirvan platos de fácil masticación y que no estén muy calientes.

Es importante que se motive a la persona mayor a alimentarse, por eso aquí os dejamos una serie de alimentos que pueden ayudar a solucionar algunas causas de la falta de apetito en adultos y, así, aumentando sus ganas de comer:

  • Zumo de tomate: rico en nutrientes que ayudan a prevenir la desnutrición, mejoran la digestión y, gracias a esto, ayudan a restablecer el apetito.
  • Aceite de pescado: estimula el apetito, mejora la digestión y reduce la sensación de hinchazón o saciedad que evita que comas.
  • Canela: con propiedades digestivas que contribuyen a controlar algunas enfermedades e infecciones relacionadas con la falta de apetito.
  • Ajo y aceite de oliva: unos alimentos que ayudan a estimular la segregación de las hormonas del hambre.
  • Laurel: sirve para controlar el exceso de acidez y la irritación, calmando las molestias estomacales y restableciendo el deseo de comer.
  • Menta, manzanilla y melisa: una infusión que combine estas plantas aporta una serie de propiedades digestivas y sedantes, siendo útiles para abrir el apetito, especialmente, cuando sufrimos alguna situación de estrés y nerviosismo.

También hay que tener en cuenta que, para no caer en la desnutrición, todos los alimentos deben aportar mucha energía. Para ello, es bueno enriquecer los platos con leche en polvo, caldos o huevo, aumentando su valor energético, pero procurando no aumentar la cantidad de comida a ingerir.

Hiporexia: ¿Qué la causa?

Existen múltiples causas de la falta de apetito en adultos, algunas no suponen un motivo de alarma, debido a que son circunstancias fisiológicas normales en la tercera edad y a su carácter perecedero. Es decir, los ancianos no necesitan ingerir tantas calorías, debido a que sus necesidades físicas no son tan altas y su estómago pide menos cantidad. Otras razones de este tipo son los cambios estacionales, el desgaste de la dentadura o la falta de ella, un cambio en los alimentos, la pérdida de sabor y olor, entre otras.

Sin embargo, hay veces que la falta de apetito dura varias semanas, debido a una serie de circunstancias, siendo las más comunes:

  • Consumo de medicamentos: existen determinados fármacos que pueden disminuir significativamente el apetito.
  • Intolerancia a ciertos alimentos.
  • Falta de ejercicio y sedentarismo.
  • Razones psicológicas: depresión, ansiedad, estrés u otras formas de malestar psicológico.
  • Soledad y aislamiento social.

Cuando una persona mayor pierde las ganas de comer es esencial conocer la causa de la situación y actuar rápidamente. Si no lo hacemos, podemos estar ante un caso de malnutrición y de carencias nutritivas.

Principales enfermedades que producen pérdida de apetito

Además de todas las causas de la falta de apetito en adultos anteriores, una de las más comunes es padecer de alguna enfermedad. Esta es una lista de las principales patologías que repercuten en la alimentación de las personas mayores:

  • EPOC (enfermedad pulmonar obstructiva crónica).
  • Demencia.
  • Ictus.
  • Determinados cánceres: colon, estómago, ovario o páncreas.
  • Alzheimer.
  • Insuficiencia cardíaca.
  • Insuficiencia renal crónica.
  • Problemas hepáticos como la hepatitis y la insuficiencia hepática.
  • Hipotiroidismo.
  • Infecciones intestinales.

Si se sufre de alguna de estas enfermedades es importante tener más cuidado en nuestra alimentación y tomar como señal de alarma el no querer comer o la falta de apetito. Es importante vigilar la ausencia de apetito de los pacientes, ya que puede hacer que los mayores no puedan recuperarse de su enfermedad o, incluso, que empeoren hasta el punto de necesitar una hospitalización.

Cómo influye la pérdida de apetito en el organismo - Consecuencias -

Como ya se ha mencionado, la falta de apetito puede causar una desnutrición en la persona mayor. Esta situación conllevaría toda una serie de consecuencias, siendo las más habituales las siguientes:

  • Deterioro psicofísico.
  • Debilidad muscular y disminución de la masa ósea, haciendo más fácil que se produzcan caídas y fracturas.
  • Sistema inmunitario débil, aumentando el riesgo de infecciones.
  • Recuperación incorrecta de las heridas.
  • Adelgazamiento rápido.
  • Deshidratación.

Por todas estas consecuencias debemos tomar medidas para monitorear la salud nutricional y vigilar la pérdida de peso en las personas mayores. Más adelante explicaremos cuáles son las señales de alarma que indican que es necesario acudir al médico.

Diagnóstico de la pérdida de apetito ¿Qué puede ser?

En primer lugar, cuando la pérdida de apetito es puntual, esta no desencadena las consecuencias que hemos explicado antes. Por el contrario, si este problema se alarga en el tiempo, puede existir alguna enfermedad que este provocando un trastorno.

Es importante hacer un diagnóstico temprano para recuperar las ganas de comer cuanto antes y, así, no llegar a una malnutrición. Entre las pruebas que el médico puede recomendar, estos son algunos de los exámenes que sirven para excluir o confirmar el origen de la ausencia de apetito:

  1. Historia clínica: para saber desde cuándo ha perdido el apetito, si ha perdido peso, si está enfermo, cuánto tiempo lleva inapetente, si está pasando por un momento de estrés, si toma alguna medicación, si ha modificado la dieta, estado de ánimo, etc.
  2. Valoración psicológica: por sospecha de causa psíquica.
  3. Análisis de sangre, orina y heces: por si hay alguna infección o alteración metabólica.
  4. ECG, ecografía, radiografía de tórax y abdomen: para saber el estado de los órganos.
  5. Endoscopia: para descartar gastritis o tumores digestivos.

Cuándo acudir al médico

La falta de apetito en las personas ancianas no es considerada un problema si es gradual y se da debido a la edad, es decir, si se considera un proceso fisiológico. Sin embargo, es importante consultar a un médico general cuando además de la falta de apetito surgen otros síntomas, por ejemplo:

  • Pérdida de peso rápida.
  • Aumento de los latidos cardíacos.
  • Cansancio extremo.
  • Fiebre.
  • Irritabilidad.
  • Cambios hormonales.

Además, debemos buscar la orientación de un nutricionista, en el caso de encontrarnos en una situación de pérdida de los nutrientes, para que nos indique la ingesta de suplementos nutricionales y el consumo de alimentos ricos en vitaminas que necesitamos.

En los casos de pérdida de apetito causada por tomar medicamentos, no deje de tomarlos sin haber consultado primero con el médico.

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