Atenzia, empresa de servicios sociosanitarios
900 835 840
Llamada Gratuita
Lunes a Viernes de 9:00 a 21:00
COVID-19
PROTOCOLO COVID-19. Cuidamos de ti aplicando medidas que garantizan tu seguridad y la de nuestros trabajadores

Precauciones en las personas mayores ante el calor

28/06/2021

Termómetro marcando más de 40Cº, temperatura que se alcanza durante una ola de calor, al lado de unas botellas de agua, para prevenir la deshidratación e insolación en personas mayores

Ya ha empezado el verano y, por tanto, también la época de las olas de calor, periodos de varios días con temperaturas muy altas e, incluso, extremas. En algunos casos, el calor puede ser tan elevado que supone un riesgo para la salud, sobre todo, la de los mayores de 65 años.

Por este motivo, es muy importante conocer los efectos del calor más perjudiciales, como la insolación o la deshidratación, y cómo prevenirlos. En este artículo, te mostramos las señales de alerta y cuáles son las precauciones en personas mayores ante el calor extremo que debemos tomar.

Perfil de riesgo frente al calor y a la deshidratación

Como señala la Sociedad Española de Geriatría y Gerontología (SEGG), a partir de los 65 años, el riesgo de sufrir un golpe de calor es mayor. En este sentido, con el envejecimiento es común sufrir alteraciones del centro termorregulador, es decir, cuando tenemos una sensación de temperatura inferior a la que hay realmente.

Esto hace las precauciones en las personas mayores ante el calor más necesarias que en otros grupos de edad, debido a que pueden sufrir una insolación o deshidratación sin darse cuenta. No obstante, existen una serie de factores de riego más allá de la edad, como son:

  • Enfermedades neurodegenerativas, discapacidad y dependencia física.
  • Sobrepeso.
  • Enfermedades crónicas, sobre todo, las cardíacas y las pulmonares, e infecciosas, que causan fiebre.
  • Diabetes.
  • Ciertos medicamentos que dificultan la hidratación y respuesta al calor de nuestro organismo.
  • Actividad física en horas de mucho calor.

Todos estos factores conforman el perfil de riesgo durante una ola de calor. Esto significa que, si padecemos de alguna de las afecciones anteriores, necesitaremos tener especial cuidado en prevenir posibles golpes de calor o deshidrataciones.

¿Cuáles son los efectos del calor en las personas mayores?

Cuando una persona mayor se encuentra expuesta a temperaturas muy elevadas, sin darse cuenta, puede desarrollar varios problemas de salud relacionados con el calor. Por ejemplo, el agravamiento de enfermedades crónicas previas o los golpes de calor hacen vulnerables a los adultos mayores a lo largo del verano.

En este sentido, las temperaturas extremas están estrechamente relacionadas con el aumento de muertes en este grupo de edad, lo que hace fundamental conocer la forma de prevenir las consecuencias más graves y las precauciones en personas mayores ante la ola de calor.

Concretamente, el golpe de calor es la forma más grave de lesión por calor, ya que podemos alcanzar una temperatura corporal de hasta 40°C o más, si la sufrimos. Además, esta afección requiere tratamiento de urgencia, ya que, cuanto más se retrasa el tratamiento, más probable es que suframos daños en el cerebro, el corazón, los riñones y los músculos.

Síntomas golpe de calor en personas mayores

Una vez que conocemos las consecuencias de las altas temperaturas en personas mayores, lo siguiente es saber cuáles son los síntomas que nos avisan de que estamos sufriendo un golpe de calor.

Es importante saber las señales de alarma que vemos a explicar a continuación, ya que si experimentamos alguno de los síntomas de una insolación deberemos acudir al médico y, en algunos casos, tendremos que llamar emergencias.

Calambres musculares

Con el calor, lo común es que aumente nuestro proceso de sudoración y, por tanto, también aumenta la pérdida de agua y electrolitos a través de los poros de la piel. Cuando el nivel de líquidos baja en nuestro cuerpo, podemos llegar a padecer de calambres musculares en extremidades y en el abdomen.

Aunque se tratan de espasmos musculares dolorosos, no suponen un peligro para nuestra salud. Igualmente, estos síntomas son un aviso de que se está produciendo una afección más grave. Es decir, si ignoramos los calambres y no solucionamos la posible insolación o deshidratación, podríamos llegar a alterar el funcionamiento de diversos órganos.

Agotamiento por calor

Otra de las señales de alarma en el cansancio o agotamiento, el cual se caracteriza por los siguientes síntomas:

  • Sed.
  • Debilidad, cansancio y fatiga.
  • Taquicardia.
  • Estado de confusión mental y ansiedad.
  • Aumento de la temperatura corporal.

Concretamente, el agotamiento por calor suele darse tras realizar un esfuerzo físico prolongado.

Insolación o golpe de calor

La aparición de la insolación, o golpe de calor, se da cuando no se ha puesto solución a los síntomas anteriores, lo que hace que se agraven y las consecuencias sean mayores. Generalmente, estas afecciones se caracterizan por los siguientes síntomas:

  • Dolor de cabeza.
  • Temperatura corporal muy elevada.
  • Dilatación de las pupilas.
  • Desorientación y confusión mental.
  • Vómitos.
  • Espasmos, temblores y falta de coordinación.
  • Pérdida de la capacidad de sudar.
Mujer regando las plantas al aire libre con un gorro en la cabeza como medida de precaución en personas mayores ante el calor
Tomando precauciones en las personas mayores ante el calor podremos prevenir consecuencias tan graves de la insolación como hemorragias en la piel e, incluso, la muerte.

Deshidratación en la ola de calor

Al igual que los mayores tienen dificultades para regular su temperatura, lo mismo sucede con su capacidad de mantenerse hidratados. En muchos casos, las personas de edad avanzada cuentan con un menor consumo de líquidos, por diferentes afecciones o la disminución de la sensación de sed, una mayor pérdida de fluidos, por enfermedades como la diabetes o incontinencia urinaria, y menor cantidad de agua corporal.

Todo esto hace que las personas mayores deban tomar una serie de precauciones ante el calor, para evitar una deshidratación con graves consecuencias para su salud. En este sentido, la falta de agua corporal es otro factor de riesgo que aumenta las probabilidades de sufrir un golpe de calor.

Para saber más sobre la deshidratación y cómo prevenirla te dejamos nuestro artículo: Cómo recuperarse de una deshidratación.

Recomendaciones para afrontar la ola de calor

Además de las personas mayores, evitar un golpe de calor o una deshidratación también es fundamental para el resto de grupos de edad. Por lo tanto, para evitar las posibles consecuencias para nuestra salud durante la ola de calor que nos espera este verano, deberemos seguir los siguientes consejos.

Los líquidos son fundamentales

La cantidad de líquidos recomendada es de 2 litros al día, una cantidad que debe aumentar si la temperatura es superior a los 38ºC. Asimismo, si nos encontramos con circunstancias que nos hacen perder más líquidos, como diarrea o vómito, también tendremos que tomar más líquidos para contrarrestar lo que hayamos perdido.

Además de agua, también es recomendable beber zumos de fruta, infusiones o leche, entre otros. Sin embargo, debemos evitar el consumo de bebidas que favorecen la pérdida de líquido corporal, como aquellas que tienen alcohol, cafeína o grandes cantidades de azúcar.

Respecto a la temperatura del agua, lo ideal son de 12 a 14ºC, ya que demasiado fría puede causar daños en la garganta, como afonías o catarros.

Apostar por los alimentos adecuados

En primer lugar, es importante que las comidas sean ligeras y cuenten con cierto grado de agua para ayudar a la deshidratación, por ejemplo, las ensaladas, frutas o verduras. Por el contrario, deberemos evitar los alimentos con alto valor calórico que pueden aumentar la temperatura corporal, es decir, las grasas.

En segundo lugar, las comidas no deben ser de mucha cantidad. En este sentido, podemos hacer cinco o más comidas al día, pero con pocos alimentos cada una.

De esta forma, gracias a una dieta ligera con alimentos que favorecen la hidratación, podemos hacer bajar nuestra temperatura corporal y prevenir la deshidratación y la insolación.

Pasar la ola de calor en casa

A parte de mantenernos hidratados y seguir una dieta para bajar nuestra temperatura corporal, es fundamental no estar expuestos al calor en las horas centrales del día. Es decir, de 12:00 a 17:00 horas estar al sol o realizar cualquier actividad física al aire libre puede conllevar graves daños para nuestra salud.

Por este motivo, en ese periodo de tiempo, si es posible, lo mejor es permanecer en casa. En este caso, si vamos a pasar la ola de calor en nuestro hogar, es esencial mantener las habitaciones ventiladas y climatizadas a una temperatura entre 24º y 26º, siempre que se pueda.

Cuando salgas a la calle

Si no podemos evitar salir a la calle durante la franja horaria de más calor, debemos tomar una serie de precauciones para que la exposición al sol sea menor y, por tanto, mucho menos perjudicial, entre ellas:

  • Usar ropa ligera, holgada y transpirable.
  • Llevar accesorios que protejan del sol como gafas o gorro.
  • Utilizar crema solar, mínimo de protección de 15.
  • Beber líquidos continuamente, aunque no se tenga sed.
  • No dejar a ninguna persona dentro de un vehículo estacionado y con las ventanas cerradas.

Asimismo, no debemos practicar ningún tipo de ejercicio físico en las horas de temperaturas más altas. Lo mejor es dejar las actividades deportivas para primera o a última hora del día, cuando el calor ya ha descendido.

Salir de viaje con personas mayores durante la nueva normalidad

Debido a la reducción de casos de COVID-19 y las altas tasas de vacunados entre personas mayores de 65 años, las restricciones para frenar la pandemia se están empezando a relajar. En este sentido, las mascarillas han dejado de ser obligatorias en espacios exteriores desde el sábado 26 de junio.

No obstante, esta medida de protección va a seguir siendo necesaria en sitios cerrados, al igual que en espacios abiertos si no se puede guardar la distancia de seguridad. Por este motivo, a lo hora de disfrutar de nuestras vacaciones, debemos tener en cuenta ciertas precauciones en las personas mayores ante el calor durante la nueva normalidad, entre ellas:

  • Evitar lugares con mucha gente y horas punta de mucho calor.
  • Llevar mascarilla quirúrgica para que sea más fácil respirar.
  • Tener siempre a mano la mascarilla, aunque viajemos en coche con convivientes, por si hay que parar en algún área de descanso.
  • Recordar la documentación sanitaria, medicación y vacunas del mayor.
  • Tener un bote pequeño de gel desinfectante, en el coche o en el bolso.

Por supuesto, es fundamental evitar viajar si tenemos algún síntoma de COVID-19. También, debemos tener en cuenta qué medio de transporte vamos a elegir para viajar con nuestro familiar mayor. Según si vamos en avión, tren o autobús, deberemos informarnos de las medidas de protección obligatorias en cada uno.

Si decidimos ir en coche, hay que tener especialmente cuidado con el sistema de aire acondicionado del vehículo, para que esté a una temperatura adecuada, y de hacer las suficientes paradas durante el viaje.

Categorías

Últimas historias

¿Quieres recibir los mejores contenidos directamente en tu correo electrónico?

¡Suscríbete y recibirás consejos de salud, cuidados, alimentación y mucho más!